En efecto al final tendremos que vivir en un pueblecito, donde la extinguida tienda de ultramarinos (engullida por los centros comerciales y grandes superficies) esté cerca de casa andando o en bicicleta. Tener un pequeño huerto y criar alguna oveja, cabra y cerdo. Al final tendremos que regresar a nuestros ancestros. Esta claro que el consumo excesivo acaba con la humanidad. Vivimos en un mundo capitalista en el que los gobiernos apoyan todas las iniciativas de las empresas, promueven sus productos o al menos lo permiten y nosotros cada día nos sentimos peor, tanto anímicamente como económicamente.
Hace algunos años había empresas públicas que generaban pérdidas millonarias y el gobierno tiraba el dinero en ellas. Estas empresas tenían varios directivos puestos a dedo por el gobierno y tenían unos sueldos que ni soñando podían llegar a tener los mejores abogados o arquitectos. Telefónica, iberia, RENFE, Iberdrola. Poco a poco se han convertido en privadas y en los últimos coletazos a mas de uno han echo millonario (Villalonga).
Ahora después de estos años en los que los ciudadanos pensábamos que la lacra económica que estas empresas propiciaban, ya era historia. ¡¡Pues no!! ahora llegan las subvenciones a las empresas privadas, a las empresas de empresarios sin escrúpulos que explotan a sus empleados. A esos, los subvencionamos todos con nuestros impuestos, pues el gobierno así lo ha decidido. Subvenciones a empresas que salen de nuestros bolsillos con los innumerables impuestos que pagamos. Subvenciones a las fabricas de vehículos para que mantengan las plantillas, el plan prever que no es otra cosa que el estado sufraga parte de o que vale un vehiculo, en lugar de que estas se hagan cargo de esos descuentos como promociones. Todo eso para que las fábricas sigan enriqueciéndose. Subvenciones a las empresas de transporte, subvenciones al las flotas pesqueras, subvenciones a los agricultores, el PER, subvenciones a los republicanos, a los derechistas falangistas, subvenciones a ...
Una pena, nosotros tenemos que seguir trabajando y pagando, los jóvenes están hipotecados hasta las cejas con hipotecas que no paran de subir, las empresas constructoras y sobre todo los promotores han robado lo indecible y el gobierno no ha dicho nada, solo da subvenciones a las empresas.
El que monte un negocio y no le funcione que cierre ¡¡y punto!!, no, es mejor lloriquearle al gobierno y recibir subvenciones. Si un trabajador con su trabajo no llega a fin de mes trata de buscarse la vida u otro trabajo, pero NADIE LE DA SUBENCIONES. El gasoil sube para todo el mundo, sube para el transportista y sube para el ciudadano de a pie, para el de la ferretería, para el de la panadería y sube para “to dios”. Si el transportista ve que su empresa no es rentable que cierre y que busque otra, pero no, es mejor llorar y sacarle el dinero al gobierno. Al final tendremos el transportista cobrará del gobierno y nosotros si queremos mandar un paquete también tendremos que pagarle cada día mas caro.
No se como acabara esto, pero creo que al final nos tendremos que ir a una aldea lejana donde no haya “cobertura”, ni cables. Un candil de aceite y al oscurecer a dormir, mañana será otro día.