Dependiendo del metal soporte, la faena se hace más o menos pesada. Hierro, hierro zincado, latón, hojalata, cobre, bronce, acero, tienen distintas pátinas y tratamientos. Parece que cuanto más puro es el metal, más delicado y sensible es al paso del tiempo. Pero como casi no hay metales puros, y todos son aleaciones con mayor o menor proporción de varios elementos, lo tenemos más fácil. A mi me gusta utilizar elementos no abrasivos para su limpieza, como mucho, lana de acero de 000 embebida en disolvente, que limpia tan bien el hierro como la madera al acabar de decapar. Después suelo aplicar un barniz para metales transparente. Si es hierro muy oxidado y no deseo que la oxidación vaya a más le aplico un tratamiento que detiene el proceso, aunque deja un color que no me gusta demasiado.
También es curiosa la valoración que se hace de los metales en función de su abundancia y precio en el mercado. El latón fue de los metales más abundantes y utilizados en ferretería en el pasado, y hoy es caro y muy apreciado en los herrajes de todo tipo, y muchos llevan la etiqueta "latonado" por el baño que les ponen, que desaparece con cualquier disolvente. Lo mismo sucede con el cobre, en el pasado un metal abundantísimo y barato que se utilizaba en casi todo por su gran conductividad y resistencia en el tiempo, y hoy hay oleadas de robos de cables en funcionamiento por el alto precio que alcanza en el mercado.
Un saludo...