Paso 3: Creación de
la cápsula preliminar.
Sujetando la bola
suavemente con una mano, coja puñados de tierra seca con la otra y rocíe con
ella la pelota. Con la curvatura exterior del pulgar de la mano que sujeta la
bola elimine el exceso. Vaya rotando la bola hasta cubrirla en su totalidad con
la tierra seca. Evidentemente, al añadir dicha tierra, la absorción de la
humedad será muy rápida, si no somos hábiles en este paso, aparecerán grietas.

Paso 4: Extraer la
humedad
Existen varios
métodos para este paso. El primero es colocar el resultado a la sombra, en un
paño seco de cocina. Aproximadamente cada 60minutos dar la vuelta a la bola
para que salga toda la humedad del interior. El problema de este método son los
factores que intervienen como el clima, el grosor de la bola y el tiempo de
volteo.
Para evitar que el
secado no sea de manera homogénea se propone otra alternativa.
Introducir la bola en
una bolsa de plástico transparente (de las que se usan en cocina). Sellarla lo
mejor posible y colocarla en algo suave para impedir que se deforme la esfera.
Aproximadamente a los
20 minutos la humedad se condensará en el interior de la bolsa y la superficie
de la bola, se mojará de nuevo. Saque la bola de la bolsa y repita el paso 3.
Devuelva la pelota a la bolsa antes de que las grietas comiencen a aparecer.
Repita los pasos 3 y
4 hasta que la superficie de la pelota adquiera un tacto similar al cuero.
Evidentemente a medida que la bola adquiera mayor tamaño y dureza, tardará más
tiempo en condensar el agua en la bolsa. Un truco útil para acelerar este
proceso es introducir en el frigorífico la bolsa con la bola. En este punto
tenemos que tener especial cuidado ya que la evacuación de la humedad se
acelera notablemente corriendo el riesgo de que condense demasiado, disolviendo
la bola por la parte que ésta se apoya.
Paso 5: Creación del
estrato final de la cápsula.
Para conseguir el
acabado brillante del dorodango necesita aplicar un estrato final de partículas
sumamente finas de polvo de tierra.
Simplemente, pase la
palma de la mano lo más seca posible por ese polvo y frote suavemente la bola
para que se adhieran dichas partículas.
Continúe este proceso
hasta que la humedad de la superficie haya sido completamente absorbida.
Introduzca la bola en la bolsa para el proceso antes descrito. Repita este paso
tantas veces como le sea posible, hasta conseguir la capa final lo mas gruesa
posible. Si después de sacar la bola de la bolsa, ésta no admite más partículas
de polvo, ya está lista para la fase final.
Paso 6: El lustre.
Saque la bola de la
bolsa y déjela reposar unos 20 minutos. Pula con un trapo o tela suave, de
manera muy cuidadosa, la superficie de la pelota. Si tiene restos de humedad en
la superficie, posiblemente arrastremos capas de polvo arruinando así el
acabado. Una vez cerciorados de que la superficie de la bola está totalmente
seca, frote o pula de manera más vigorosa hasta conseguir que brille.