Pues estamos guapas! Yo que no debería quejarme, y todavía a veces me veo algo desbordada....es lo que hay. Los niños ocupan muuuuuuuucho tiempo en nuestros días, y es complicado organizarse. Como mucho tener la intención de...lo más lineal posible, pero al final es imposible. Por mucho tiempo que tengamos siempre se nos acumula la plancha, normalmente hay pelos en el suelo del baño, nunca tenemos la meseta de la cocina totalmente vacía durante un día entero por mucho que la vigilemos.....y del polvo y las pelusas ni hablemos ¡sobre todo las que tenemos gatos!. Es tremendo. Yo no entendía a las que me decían cuando estaba embarazada "ya verás, no vas a tener tiempo para nada, se te va a hacer de noche y echas la vista atrás y piensas ¿y qué hice hoy?...." me parecía que tenían mucho cuento. Pero ahora lo entiendo. Y repito que yo tengo suerte, que Candela duerme divinamente, yo estoy en casa prácticamente dedicada a ella, salvo las cosas que voy haciendo de mi trabajo a ratillos, y aún así os aseguro que hay días que parece que en esta casa viven 1 ciento de marranos.
Normalmente me levanto a las 9 que s cuando la señorita despierta. Lo primero es ir al baño porque si no...luego le doy el bibi y la pongo en la hamaquita para intentar hacer mis cosas. Aspiradora, friego el suelo de toda la casa(por la alergia de Angel), polvo del salón y pasadita al baño. Candela pita para echarse una cabezadita, y mientras yo recojo la cocina. Todo esto como el que manipula huevos porque la tengo en la habitación de al lado. Y ya ves el poco ruído que se puede hacer recogiendo platos, cubiertos, lavavajillas....mucho! Cuando me quiero dar cuenta son las dos. Y todavía no pude bajar a hacer la compra, que yo la hago diariamente para así obligarme a salir con ella todos los días. Le doy la comida, jugamos un poco y a la hamaquita otra vez. Entonces aprovecho para hacer lo que tenga del trabajo, bancos, albaranes, facturas, lo que me toque. Se echa una cabezadita y yo veo top chef, que me encanta. Es mi única cita televisiva diaria. A las 5 o así toca la lucha de la papilla. Al principio la comía genial y ahora se le atravesó. Después salimos a hacer la compra y dar un paseín. A veces por la tarde viene mi hermana y se la lleva a merendar al parque. Me vale la vida porque aprovecho para hacer un montón de cosas que con ella no puedo hacer o me llevan demasiado tiempo. Llegan las 8 y media o 9 y es la hora del baño. Aquí se acabó mi día, ya no hay tiempo para nada más. La baño, le doy el bibi y la echo a dormir. Se duerme como una santa, ella solita, lo que le voy a agradecer toda mi vida. Es adorable no me puedo quejar. Y preparo la cena para Angel y para mí, si no tengo nada preparado lo hago sobre la marcha, cenamos, charlamos algo mientras cenamos y acabamos durmiéndonos en el sillón todos los días. Pero nos gusta. Es nuestro rato, solo nuestro. En el sillón grande yo con la Bimba y en el sillón pequeño Angel con la Mancha. Todo en silencio, Candela durmiendo plácidamente y nosotros panza arriba disfrutando como enanos.
Así con mis días con pequeños cambios. De verdad, muy pequeños. Pero estoy encantada porque cuando me quedé embarazada lloré mucho pensando en lo poco que iba a poder disfrutar de mi niña, pensé que no podría cuidarla, que no tendría tiempo para estar con ella, y me agobiaba tanto....y ahora paso todo el día junto a ella, y aunque gane menos y Angel trabaje más horas todavía me fuí acostumbrando y doy gracias de poder hacerlo.
Y ya está. No hay trucos, ni organizaciones especiales, ni nada de nada, cada día es diferente y todos tenemos días para los morenos en los que no nos apetece limpiar, planchar, fregar, ...yo voy haciendo lo imprescindible y casi todos los días hago una cosa de esas que aburren...como echar politus a las puertas, limpiar el polvo de las lámparas, azulejos, juntas, mover un mueble bien movido....esas pequeñas cosas.
En resúmen Diana lo describió muy bien: intentar aparte de tener medianamente limpio, tener recogido y ordenado y eso es casi tan importante como que esté reluciente. Una casa desordenada por muy limpia que esté no invita a quedarse. Pues eso, las más ordenadas aunque seamos en el fondo un poco guarrillas, pero que conste que es porque no tenemos tanto tiempo como desearíamos tener para emplearlo todo en limpiar, limpiar y limpiar como locas.!!!
Elena