Una de cal y otra de arena. Así podrían resumirse los resultados de un estudio del Hospital San Agustín, de Avilés, sobre el virus del papiloma, del que tanto se habla estos días. La investigación ha detectado una «alta prevalencia» pero sólo de uno de los tipos que produce cáncer, la del virus 16, pero no de los otros tres presentes en la vacuna (el 18, 6 y 11).
La irrupción en Asturias de la campaña de vacunación masiva, que se inició el pasado lunes y que concluirá con la inmunización de 3.500 adolescentes de 13 años (las nacidas en 1995), ha reavivado el debate 'vacuna si-vacuna no', que previamente se había extendido por Europa y Estados Unidos. Son muchos los que dentro y fuera del Principado abogan por una moratoria, al entender que la vacuna del papiloma, con la que se pretende hacer frente al 70% d los cánceres de cuello de útero, muestra aún muchas lagunas. 7.000 expertos han firmado un manifiesto contrario a la vacunación y reclamaron a las comunidades que actúen con menos prisa, algo a lo que los gobiernos han hecho oídos sordos al implantar la inmunización adolescente, sin excepción.
Precisamente, un trabajo dirigido por el jefe del Servicio de Anatomía Patológica del Hospital San Agustín, Julio Velasco, viene a arrojar un poco de luz a todo este 'barullo científico' que se ha montado entorno al papiloma humano, un virus del que poco se había hablado hasta ahora y que España ha logrado mantener a raya gracias a la realización de citologías periódicas.
El trabajo, uno de los pocos que hay en España, intenta conocer cuáles son las principales genotipos que están detrás de esta enfermedad en Asturias, que provoca unos 120 cánceres y que deja 28 muertes al año. Y es que el virus del papiloma dispone, hasta la fecha, de poco más de un centenar de tipos. Unos son más virulentos y tumorales, un hecho fundamental a la hora de decidir cuál de ellos incluir en la vacunación.
Actualmente, dos son las vacunas que hay en el mercado: Cervarix, de GlaxoSmithKline, y Gardasil, comercializada en España por Sanofi Pasteur MSD. El Principado ha optado por ésta última, por estar diseñada para prevenir la infección por 4 serotipos del virus: el 16 y el 18, causantes del 70% d los tumores; y el 6 y 11, responsables de las verrugas genitales.
Es aquí, precisamente, donde entra en juego el estudio del Hospital San Agustín, en cuya elaboración participaron también el Instituto Universitario de Oncología del Principado de Asturias (IUOPA) y el Instituto Catalán de Oncología (ICO). Los resultados del informe, para el que fueron estudiadas 234 biopsias de cáncer cervical recogidas entre 1998 y 2008, concluyen que los tumores estudiados en Asturias tienen «una alta prevalencia» del genotipo 16 del virus del papiloma, pero advierte que el resto de cepas de la vacunación son «poco frecuentes».
El virus 16, uno de los que se relaciona con la tercera parte de los cánceres de cérvix, fue localizado en el 61% d los casos estudiados. El virus 18, el otro tetravalente, en apenas el 7%. Esto convierte a la vacuna en un fármaco menos efectivo en Asturias? «No», responde con rotundidad Cristina Pérez, bióloga y alma mater de la investigación. «La vacuna está diseñada para cuatro genotipos. En Asturias sería muy efectiva para el genotipo 16, que se encontró en el 61% d los cánceres estudiados».
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