Contesto a farta:
Primero, aclarar que en ningún momento he defendido el uso de collares de castigo. Me he limitado a considerar incompleta una educación basa exclusivamente en el incentivo. Evidentemente, ante patologías nuestra actitud debe ser específica. Considero que el uso de collares en lazo por parte de Millán se debe a una cuestión más de show bussiness que de técnica de adiestramiento (quedaría muy feo ver al perro arrastrando al "encantador"...). Un lazo en la base del cráneo impide que el animal emplee toda su fuerza (si queréis podemos debatir si eso es o no un collar de castigo, creo que hay elementos anatómicos que lo contradicen, pero en cualquier caso no he defendido su uso). Lo que he defendido en mi anterior texto es el uso tanto de estímulos positivos como negativos. Si queréis interpretar con eso que defiendo el uso de la fuerza, incluso de teasers y porras eléctricas, adelante...
Respecto a tu perro, no puedo hacerte recomendación alguna sin conocer su problema concreto (por ejemplo, cuál/es es/son la/s vértebra/s afectada/s), pero como digo, ante problemáticas específicas debe actuarse de manera individualizada.
A JeZi:
Tu método me parece perfecto: estimulas positiva (premio) y negativamente (esos "NO").
A erkaina:
Me formé en Neuroetología, pero mi desarrollo laboral me ha conducido a campos mas aplicados.
Evidentemente un lobo no es un perro, hay enormes diferencias físicas, psíquicas y "sociales" . No he hablado de lobos, entre otras cosas porque nunca los he estudiado. Durante un tiempo, y por circunstancias un poco rocambolescas, estudié jaurías de perros asilvestrados, y a ello me refería cuando aludí al comportamiento canino en ambientes salvajes.
Si relees mi comentario, entenderás que la casi totalidad de tus objeciones resulta superflua. En ningún momento he defendido "hacer entrar la letra con sangre". Básicamente estamos de acuerdo: estimulas el aprendizaje de tus animales, les indicas cuándo lo hacen bien mediante estímulos positivos y empleas estímulos negativos cuando no hacen lo correcto.
Tu tan odiado César Millán hace mucho hincapié en varios aspectos que has mencionado: la esencialidad del lenguaje corporal, la importancia de la serenidad y el control, la necesariedad de constancia a la hora del adiestramiento...
Quizá nuestra única disensión se refiera a la utilización del contacto físico. Antes de que se me vuelva a malinterpretar, aclaro que no me refiero a golpear o fustigar al perro. Para bien o para mal, los perros utilizan infinidad de estímulos que implican contacto físico y, si bien en muchos caso puede no hacer falta, para determinadas razas o individuos concretos puede resultar necesario ese refuerzo; conste que me refiero a un ligero empujón o un toque con un dedo en el lateral del cuello, por ejemplo. Cualquiera que tenga un perro nórdico, por ejemplo, sabrá lo importante de los contactos físicos, en general, y de los relacionados con jerarquía, en particular.
En definitiva, estamos de acuerdo en lo fundamental, creo. Y por otra parte, en mi opinión hacéis una interpretación muy suspicaz de las técnicas empleadas por el "encantador". Al fin y al cabo, su método se basa en control, disciplina y tranquilidad. El folklore que rodee este núcleo esencial, quizá debiéramos entenderlo en el marco del fenómeno televisual, más que desde el punto de vista etológico. Saludos.