Cirugía contra los complejos
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Tener la nariz más grande de lo normal, las orejas de ‘soplillo’, los pechos separados o demasiado pequeños o los labios excesivamente finos pueden ser el origen de un complejo que nos puede afectar psicológicamente. Pero, si además esto genera un rechazo social, el daño puede ser mucho más grave.
Esto, aunque también es patente en la población adulta, sucede con demasiada frecuencia en los institutos, donde cientos de jóvenes ven cómo son rechazados simplemente por ser un poco diferentes. El tormento al que se ven sometidos algunos adolescentes les lleva a querer operarse para asimilarse al resto de sus compañeros. Esto ocurre con demasiada frecuencia en EE.UU. donde el año pasado se registraron más de 87.000 intervenciones de cirugía plástica en menores.
El dilema se encuentra en si es mejor emplear la cirugía, a pesar de que supone unos riesgos, para evitar problemas psicológicos. ¿Qué opináis vosotros de todo esto? ¿Creéis que se debería esperar a ser adulto y decidir con un poco más de perspectiva personal?





