Mi situación es muy parecida a las vuestras y me alegro de haber encontrado gente como yo, pensaba que sería la única inadaptada.
Yo tenía mis oposiciones aprobadas y cuando se supone que por fin iba a vivir tranquila en mi ciudad, desaparecí misteriosamente de las listas definitivas y aquí estoy, en Madrid por obligación, sin plaza y metida en abogados.
Para mí se me ha hecho muy cuesta arriba. Yo ya lo tenía todo listo y falló en el último momento. Ahora tendría que estar trabajando en lo que me gusta y con mi pequeña primera hipoteca. Todo se torció, mi pareja encontró un buen trabajo aquí al que nunca hubiera optado en nuestra ciudad de origen y yo, mientras se solucionaba el “misterio” decidí venirme para acá. Empecé a trabajar en lo que encontré y, tras un año, sigue sin solucionarse mi tema y sin posible solución a la vista.
Mi pareja sigue trabajando muy bien, estamos juntos en nuestro pisito, con nuestra pequeña familia animal y demás. Pero yo no quiero estar aquí, no quiero vivir en esta ciudad, ni trabajar en lo que trabajo. Echo de menos mi casa, mis amigos, a mi familia…
No hago más que pensar soluciones para volver y, con la crisis que tenemos encima parece todo demasiado lejos en el tiempo. No quiero hacer amigos aquí para no engancharme y tampoco quiero bajar a mi casa para no deprimirme en la vuelta.
A veces me siento culpable. Mi pareja ha conseguido mucho aquí, en nuestra ciudad aún estaría buscando su primer trabajo “mierda” y realmente estamos bien, pero esta ciudad es demasiado impersonal, no me gusta.
Probaré de nuevo las oposiciones, para mí esto es un tránsito, se han alterado mis planes y se han retrasado un poco, pero sigo pensando en volver (cuanto antes mejor) y no sé si hago bien.