Ortorexia: obsesión por la comida sana
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Una alimentación equilibrada y saludable es recomendable para todo el mundo. Sin embargo, muchos acaban obsesionándose tanto con el tema que acaban sufriendo una nueva patología psicológica que se denomina ortorexia. Este problema va en aumento, sobre todo entre la población joven. Bajo en grasa, biológica, light, sin colorantes ni conservantes, 100% natural…, son algunas de las palabras que estas personas no pueden quitarse de la cabeza.
La ortorexia puede complicar bastante la vida diaria: muchas personas se niegan a comer fuera de casa, no acuden a invitaciones de sus amigos o familiares, ir a la compra se convierte en una tarea eterna en la que hay que revisar las etiquetas con lupa.
Alimentos sanos, bajos en grasas. Es el decálogo de una dieta saludable. Pero llevada al extremo puede desembocar en un nuevo trastorno alimenticio; se llama ortorexia. Adicción a la comida sana. "Mi único pensamiento durante las 24 horas del día era el menú que iba a comer al día siguiente. El tipo de comida que iba a comer y si esa comida llevaba grasas, no llevaba grasas, si era light o no", explica Beatriz, víctima de ortorexia.
Su obsesión por una dieta sana, sin aditivos ni conservantes, llegó a aislarla de su entorno: " empecé a dejar de salir a comer o cenar fuera. Debían ser determinados restaurantes que tuviesen determinados tipos de alimentos que yo pudiera perfectamente combinar". El ortoréxico controla al milímetro la cesta de la compra. No importa tanto la cantidad de la comida como la calidad.
Manuel Faraco, psiquiatra advierte que "tienden a abusar de productos ecológicos, a veces a abusar de elementos funcionales, que son alimentos a los que han añadido cosas que se consideran que van a ser más sanas". Lo sano vende. Pero no todos esos alimentos cumplen lo que prometen. A partir de julio la normativa europea será mucho más estricta con los productos que ofrecen propiedades saludables: "La publicidad tiene que ser veraz”.

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