La naturaleza nos provee de recursos maravillosos y entre éstos se encuentra el agua de sal, que es un remedio simple y económico.

Aquí te traemos 16 formas de usarla. Siempre usar agua hervida o destilada.
Mezcla agua con sal y aplícala sobre las heridas con la ayuda de un algodón, no solo servirá para que cicatrice antes, sino que además la limpiará de infecciones.
Mezcla media tacita de agua con 1/2 cucharadita de sal. Con un gotero echa tres gotas en cada lado de la nariz.
Prepara una mezcla de una cucharadita de sal en una tacita de agua tibia y aplícla suavemente con un algodón. La mezcla debe quedar parecida al sabor de las lágrimas.
La sal y agua tibia o caliente ayuda a reactivar la circulación y bajar la inflamación. En un envase grande añade agua tibia o caliente y 6-7 cucharadas de sal. Suavemente remoja los pies durante 10 minutos, para activar la circulación mueve cuidadosamente los pies en forma circular. Al finalizar mantén los pies elevados sobre almohadones.
En el caso de ojos secos o si te cae algo dentro de los ojos el agua de sal actúa como lagrimas naturales y es excelente para limpiar los ojos. Disolver una pizca de sal en media tacita de agua y aplicar con un gotero en cada ojo en caso de ojos secos o si te cae algo dentro de los ojos para limpiarlos. Para saber si esta en punto y no muy concentrada; ponte un poco en la lengua, debe tener el mismo sabor que las lagrimas.
En un envase grande añade agua caliente. Añada 8 cucharadas de al y sumerge los pies. Nota: Si tienes alguna herida en la piel puede picar un poco, pero no te preocupes, que el agua de sal te ayuda a desinfectar esas pequeñas heridas
Mezcla una cucharada de sal en una tacita de agua tibia y haz enjuagues con esta agua después de cada cepillado.
El agua con sal es un remedio antiguo y efectivo para combatir la hinchazón de los pies o manos. La sal y agua caliente ayuda a reactivar la circulación y bajar la inflamación. En un envase grande añade agua caliente y 7 cucharadas de sal. Pon a remojar los pies durante 10 minutos, para activar la circulación mueve cuidadosamente los pies en forma circular. Al finalizar mantén los pies elevados sobre almohadones.
Si te duele la garganta por un proceso gripal, la sal es una gran aliada. Disolver una cucharada de sal en una tacita de agua tibia. Hacer gárgaras con esta agua de sal después de cepillarte
Para reducir la grasa , mezcla 2 tazas de agua y una cucharada de sal – mejor si es sal marina – y colócala en un envase que tenga rociador. Rocía tu cara y luego con una toalla, seca dando golpecitos. no enjuagues.
Con el cabello seco aplícate sal en el cuero cabelludo y masajéalo durante unos minutos. Luego lávalo de forma habitual.
Después de lavar con un jabón neutro (sin olor) usa esta agua para los últimos enjuagues. Ésto puedes hacerlo tanto si ya tienes infección como si eres propensa y deseas prevenirla.
Hacerlo cada noche antes de dormir
Empapa un algodón en agua salada bien cargada y aplica en la zona afectada. Deja actuar por alrededor de una hora y luego retira con agua templada.
Si tienes los ojos cansados y te han salido bolsas aplícate compresas de agua tibia con sal durante durante 10 minutos, luego aplica compresas con agua limpia y bien fría durante 5 minutos.
Mezcla agua tibia con sal y utilízala como enjuague bucal después de cepillarte. Esta agua previene la gingivitis
Para aliviar las várices, aplica un paño humedecido con una mezcla de agua y sal sobre la zona afectada y luego cúbrela con una banda elástica. Hacer este procedimiento dos veces al día para obtener mejores resultados.
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