Si estás pensando en un cambio de look o simplemente en cuidar tu imagen, probablemente hayas puesto tu atención en bajar esos kilitos que cargas demás o en tu vestimenta, pero hay algo aún más importante en lo que tienes que pensar: tu rostro.
Nuestro rostro es nuestra carta de presentación, lo primero que los demás notan de nosotras, y por eso es necesario tratarlo con especial cuidado. Los excesos de maquillaje, el uso de productos incorrectos para nuestro tipo de piel e incluso la luz solar van dañando nuestro rostro sin que lo notemos. Si quieres renovar tu imagen y obtener una apariencia más fresca y saludable, sigue leyendo para conocer algunas mascarillas que te ayudarán a lograrlo.
CONOCE TU TIPO DE PIEL
Antes de comenzar a mezclar ingredientes, tienes que considerar tu tipo de piel y lo que quieres lograr con la mascarilla. De esta manera podrás encontrar la receta que mejor funcione para ti.
Para conocer tu tipo de piel empieza por lavar tu rostro suavemente con jabón neutro o de glicerina. No utilices esponjas ni frotes muy fuerte la toalla al secar, para evitar enrojecimiento y tensión en tu rostro. Deja que pase una hora aproximadamente y observa tu rostro frente a un espejo bien iluminado. Si se ve limpio y se siente suave, tu tipo de piel es normal. Si notas que tu piel se siente tirante o identificas zonas rojas o descamadas, frota un pañuelo de papel en tu rostro. Si este queda limpio, probablemente tu piel sea seca. Si al contrario, notas que contiene restos oleosos es porque tu piel es grasa. Si el pañuelo está limpio al frotarlo por tu rostro, excepto en la nariz, frente y mentón tu piel es mixta.
Esta información te permitirá elegir de manera adecuada la mascarilla que utilizas en tu rostro para no recargarlo o resecarlo innecesariamente. Además, podrás buscar productos específicos para granitos, puntos negros o arrugas que cuiden tu piel adecuadamente, según los problemas que quieras combatir.