¡Ni me lo digas! Has intentado dietas, ejercicio y hasta tomar dos litros de agua por día, pero cuando llega el momento de mirar la balanza nada ha cambiado. Perder peso es un proceso complejo en el que se deben tener en cuenta muchas cuestiones. Nuestro cuerpo se compone de muchas partes y todas están relacionadas entre sí, por lo que hay cosas que pueden estar afectando tu pérdida de peso aunque parezcan totalmente desconectadas.
Si deseas perder peso, tu mente y cuerpo deben trabajar juntos para lograrlo. No dormir suficientes horas, estar estresada o ansiosa pueden ser factores que estén atentando contra tu objetivo. Pero no te desanimes ¡Perder peso es posible! Y a continuación te contamos qué es lo que te ha estado frenando hasta ahora:
NO ESTÁS COMIENDO LO SUFICIENTE
¡Sí, lo has entendido bien! Aunque a veces comer demasiado sea la razón por la cual aumentas de peso, también comer menos de lo necesario puede hacerte ganar kilos. Cuando nuestro organismo no recibe alimento por más de tres o cuatro horas, se prepara para pasar grandes períodos de tiempo sin recibir nutrientes, por lo que almacenará todo lo que ingieras luego de muchas horas. Tu cuerpo guardará todas las calorías que consumas creyendo que probablemente no vuelva a recibir alimento por un largo período de tiempo, y evitará gastar calorías para poder funcionar normalmente. Por esta razón es muy importante que no dejes pasar más de tres horas entre comida y comida. Claro que no puedes hacer grandes comidas en cada ocasión, más bien intenta agregar ingestas pequeñas. Una fruta, yogurt o barra energética harán el trabajo perfectamente. ¡Y por supuesto, nunca te saltees el desayuno!
Portrait of young healthy girl on home scales.