Una piel reseca presenta características tales como tenerla tensa, áspera, con poca humedad, en donde están presentes la piquiña y la sensación de calor, además de que la misma suele descamarse en ciertas zonas. La piel reseca suele tener que lidiar con diverso factores, tales como la presencia baja de agua y grasa, debido a que las glándulas sebáceas no son capaces de producir cantidades suficientes de sebo y por consiguiente la piel no cuenta con la protección necesaria.
Cuando una persona tiene piel reseca, suele presentar sensaciones que pueden resultar un poco molestas, específicamente después de darse un baño. Esto debido a que no cuenta con la nutrición que precisa, por ende la piel no tiene la capacidad de cumplir su labor como una barrera. Cabe destacar que una piel seca y una piel deshidratada son dos cosas muy distintas, ya que ésta última no es permanente.

Claro está que la piel seca se manifiesta de una forma visible dado a que tiene un aspecto en donde se percibe que no hay mucha humedad. Asimismo, la resequedad en la piel es un síntoma bastante frecuente en las personas, en especial quienes tienen 50 años o más. Además, esta es una problemática que ocurre con más frecuencia en la estación de invierno porque las temperaturas son ideales para bajar los niveles de humedad.
Como se mencionó con anterioridad, el invierno, climas fríos e inclusive los climas secos donde los niveles de humedad son bastantes bajos, son los motivos principales por los cuales ocurre que la piel se reseque, sin embargo hay otros factores que pueden influir en esto de igual forma:
Malos hábitos
Según diversos especialistas en el ámbito, la piel que presenta síntomas de resequedad puede ser originada por malos hábitos de la persona que la padece, tales como limpiarse constantemente la piel o ingerir alimentos que no son apropiados para el organismo.
Bañarse excesivamente
Cuando la persona se baña mucho, sobre todo cuando lo hace con agua caliente, esto hace que las barreras de las grasas se rompan y por ende esto conlleva a que disminuyan los niveles de humedad de la piel generando así una resequedad muy notable.
Nadar por tiempo prolongado
Las personas que suelen nadar con mucha frecuencia por lo general tienen la piel reseca, la razón de esto es que cuando la piel está en contacto directo por mucho tiempo con los diferentes químicos que se encuentran en las piscinas, tales como el cloro, la misma se ve perjudicada reduciendo su humedad.
La exposición al Sol
Está comprobado que la exposición prolongada a los rayos del Sol es perjudicial para la piel. No obstante, cuando se trata específicamente de los rayos ultravioleta, estos tienen la capacidad de penetrar de una forma más profunda la piel, llegando más allá de la capa externa conocida como epidermis. El daño causado por el Sol se presenta a mayor escala en la capa más profunda, ya que en esa zona las fibras de colágeno y la elastina suelen descomponerse en menor tiempo, y esto acarrea consecuencias como arrugas muy notables y piel flácida.

El jabón que utilizas
Existen muchos tipos de jabones, pero los que las personas generalmente utilizan suelen retirar las grasas y la humedad que se encuentra en la piel. Además, los desodorantes y jabones especializados para combatir las bacterias suelen ser más dañinos aún.
Hipotiroidismo
Es una patología que se presenta cuando las tiroides empiezan a producir las hormonas de una manera que no es equilibrada, lo que acarrea consecuencias como la reducción de la transpiración y disminuye el rendimiento de las glándulas sebáceas, generando así que la piel se vuelva seca y áspera.
Además, un dato para destacar es que según estudios realizados, las mujeres tienen mayor probabilidad de tener seca que los hombres, sin embargo la piel seca puede desarrollarse en ambos géneros. De igual forma, las personas que tienen un tono de piel blanco tienen mayor riesgo de padecer de piel seca a comparación de quienes tienen un tono de piel más oscuro, además de que los de piel blanca presentan la mayoría de los síntomas asociados a la resequedad de la piel.
