
Pero todo tiene una explicación: cuando comes, tu cuerpo fabrica serotonina, la hormona del bienestar. Si comes muy rápido, llenándote la boca con grandes cantidades de comida, obtienes unos niveles más altos de serotonina, y tu placer es mayor.
Quizás al principio te sientes bien, por los efectos de la química cerebral, pero tarde o temprano aparece el sentimiento de culpa y de malestar contigo misma. Y puede ser que entonces vuelvas a empezar la dinámica de comer inconscientemente de nuevo, para evadirte de los sentimientos que te acabas de generar. ¿Te es familiar esta situación?
En este último caso, puede que necesites “dulzura emocional”, pero entonces, por muchos pasteles que comas, nunca tendrás suficiente. Por lo tanto, tienes que mirar dentro de ti y conectar con tus emociones, escuchar tu cuerpo y tu corazón, y establecer una relación sana con la comida, no usarla de recompensa ni castigo.
¿CÓMO PUEDES PRACTICAR LA ALIMENTACIÓN CONSCIENTE DESDE CASA?
Te voy a enseñar un ejercicio que puedes hacer cada vez que te sientas con ansiedad ante un alimento, en una situación emocional negativa que te impulse a picar o cuando sabes que lo harás en exceso. Debes practicarlo al menos entre 5 y 10 minutos, en un ambiente tranquilo y donde puedas estar pendiente tan sólo de ti.
Y ahora me gustaría saber tu opinión sobre las siguientes cuestiones:
¿Qué has notado? ¿Cómo te has sentido? ¿Qué has aprendido de esta experiencia? ¿Qué diferencias observas con la forma en que comes normalmente? ¿Cómo puedes utilizar esta técnica en adelante?
Gracias por tus comentarios.
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