Cuando oímos a las precursoras de estilo de más renombre, aportando sus consejos y ahondando en la importancia de disponer de una buena selección de básicos, todo parece muy fácil. Más o menos, todas tenemos claro aquello de que hay que guardar en nuestro armario varios modelos de vaqueros, un par de blazers, camisa blanca/azul masculina, el típico trench… Y un listado más o menos extenso de prendas y accesorios (dependiendo de nuestro espacio y nuestro bolsillo). Pero realmente, cuando nos disponemos a elegir modelito, estamos tan abrumadas por encontrar el elemento que nos haga triunfar, aquél que destaca a primera vista, que nos ofuscamos. Tal vez tenemos miedo de vestirnos únicamente con básicos y conseguir un estilismo anodino y sin personalidad. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Unos vaqueros rectos (de los de toda la vida), camiseta blanca y cárdigan, sencillas sandalias de tacón y gabardina fluída bastan para ser las mejores. Un look en tonos neutros, en el que no existen elementos discordantes ni ansia desmedida por captar la atención de los viandantes, pero con ese “no sé qué” que te distingue del resto. No sabemos cómo lo hacen, pero siempre lo consiguen. ¿Tal vez sea por el bolso de tela a modo de bolsita de meter el pan? ¿Tal vez por el pelo aparentemente desaliñado, pero con gusto? Tomemos nota, porque no estamos tan lejos de obtener estilismos de primera con lo que esconde nuestro humilde vestidor.
Lo de la gabardina desestructurada, fluída, ligera, o como queráis llamarla, se ha convertido en lo más de lo más. A la bata de médico todavía no le he pillado el tranquillo. Pero todo se andará. Otro look repleto de básicos, con el mismo resultado: sobresaliente en “street style“.
Desde que tomé la “primera comunión”, con Mickey y sus amigos de Disney sólo contaba para irme a la cama (es decir, verlos únicamente estampados en las camisetas del pijama). Pero seguro que no es la primera vez que admiráis esta particular mezcla: sudadera infantil, maxi collar y gorra, acompañada de falda lápiz, Ray Ban “aviator” y un toque cereza en los labios. Prometo contároslo si me atrevo con este outfit. De momento, a la vista, me encanta, aunque creo que lo de la gorra lo descarto.
No son los pies de un monaguillo, lo juro. Es la confirmación de que las archiconocidas y archifamosas Converse “all star” pegan con todo, todo, todo. Sí, incluso con esta especie de faldón (no cunda el pánico; proviene de un vestido camisero “maxi”).
He de confesar que aborrecí las rayas diplomáticas en un tiempo en que ya eran sinónimo de moda pasada y pretensión de elegancia mal llevada. No obstante, nada como contemplar una imagen como ésta, para cautivarme de nuevo. Ahora bien, aunque yo sustituiría el “crop top” por una camiseta blanca con mensaje, me quedo con los mocasines. ¡Estos sí que me han cautivado!
Estampas como ésta también las hemos visto hasta la saciedad. Pero me apetecía acabar el artículo con un par de ellas (en versión día fresquito o calorazo). Constituyen la mínima expresión de las prendas de ante. Sin ornamentos, sin elementos innovadores, ni flecos, ni recortes. Los básicos del ante por antonomasia. Si os apetecía haceros con algo de este tejido y no os atrevíais, una sencilla camisa o un top liso os van a poder acompañar de por vida. Recordad: en cuestión de básicos, prima la simplicidad.

Imágenes: Vogue.es
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