
2. Si es necesario corrige tus imperfecciones con un corrector.
3. Arregla tus cejas pintándolas o rellenándolas.
4. Con unos polvos de maquillaje sella el corrector.
5. Ilumina esas zonas de tu cara que quieras resaltar o que quieras que se vean más frescas (como: cejas, lagrimal, punta de la nariz y parte superior del labio).
6. Riza las pestañas y pon rímel en ellas.
7. Aplica bronzer o un colerete marrón para tener un resultado más natural.
¡Listo!
Como ves se trata de unos pasos muy simples y específicos que te ayudarán a conseguir un rostro perfecto pero sin necesidad de llevar grandes cantidades de producto, que no dejarán respirar a tu piel.
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