Un buen cuidado de la piel no es tan costoso y disciplinado como nos hacen creer, en realidad con algunos conceptos básicos y productos fáciles de conseguir podemos lograr una piel sana y radiante. Es importante que sepamos que sana no significa sin poros y sin imperfecciones, sino una piel que no esté manchada por el sol y brille naturalmente. Para esto tenemos que saber qué tipo de piel tenemos, en general hay tres:
- Seca: se siente más bien tensa y no posee tanto brillo.Es fundamental mantenerla hidratada, nuestro organismo en general funciona mejor si tomamos la cantidad adecuada por día, que en general es de 2 litros por día. Si consumís agua todos los días, luego de un tiempo vas a notar el cambio, menos puntos negros, granos y grasa.
El protector solar también es un imprescindible a la hora de elegir cuidar nuestra piel, la exposición al sol puede provocar arrugas, manchas de la edad y otros problemas de la piel, así como un aumento del riesgo de cáncer de piel. Existen protectores especiales para rostro enfocados a cuidar la piel delicada del mismo, hay diversas marcas y precios que se adaptan a cada persona, por eso no hay excusas para no utilizarlo. Además debemos evitar la exposición prolongada al sol a pesar de estar utilizando protector.
Debemos aprender a tratar con suavidad la piel de nuestro rostro. Una forma es limitando la duración de las duchas calientes ya que esta eliminan los aceites naturales que la piel necesita para protegerse a sí misma. Además, después de lavarte o bañarte, sécate la piel suavemente con una toalla dando pequeños toques para que quede algo de humedad en la piel, sin restregarla y maltratarla.
