El envejecimiento de la piel es un proceso inevitable en la vida de todo ser humano. No obstante, sí es posible cuidar la piel de modo que se retrase la aparición de arrugas o manchas. Cada día estamos expuestos a sufrir los daños por los rayos del sol o del propio ambiente, por lo cual es conveniente adoptar ciertas medidas para reducir los efectos contaminantes.

Los cambios en la piel empiezan a ser más notorios a partir de los 40 años, y con el paso del tiempo se van haciendo más visibles. La disminución hormonal afecta las células de la piel y, por consiguiente, la producción de colágeno y elastina. Aunque no podemos ir en contra de este proceso biológico, sí podemos cuidar nuestra piel para evitar un envejecimiento prematuro.
Por ello, hemos elaborado una lista de consejos útiles que mantendrán nuestra piel hidratada y protegida contra los efectos del ambiente que dañan nuestra dermis.
Proteger la piel del sol. El sol tiene muchos beneficios para nuestra salud física y mental: activa la circulación, refuerza nuestro sistema inmunológico, mejora el estado de ánimo, combate la depresión, entre otros. Sin embargo, los rayos UV del sol son la principal causa del envejecimiento prematuro. Además, daña las fibras del colágeno y causa una producción excesiva de fibras de elastina anormales. Por todo ello, es imprescindible proteger la piel con productos como bloqueadores, así como usar sombreros, gorras, gafas de sol y proteger las zonas más sensibles.
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