
Después de las vacaciones, recuperar un vientre plano es posible sin salir de casa. Con la combinación adecuada de ejercicios y cambios en tu alimentación, puedes lograr resultados visibles en pocas semanas.

Aunque parezca que el ejercicio es lo más importante, la alimentación representa el 70% del éxito a la hora de conseguir un vientre plano. El deporte solo no es suficiente si no cuidas lo que comes.
Opta por alimentos diuréticos como la piña, reduce las grasas saturadas e incrementa el consumo de proteínas. Un yogur después de cada comida facilita la digestión y ayuda a reducir la hinchazón abdominal.
Estos productos crean una falsa apariencia de barriga más voluminosa además de sabotear tu pérdida de peso. El alcohol es especialmente problemático porque ralentiza el metabolismo.

El ejercicio cardiovascular solo no es suficiente. Necesitas tonificación específica del abdomen para obtener resultados reales. No necesitas ir a un gimnasio: con tu peso corporal logras ejercicios muy efectivos.
Coloca tus piernas en alto formando un ángulo de 45° con tu cuerpo. Acerca las rodillas lo máximo posible hacia el pecho, aguanta 2-3 segundos arriba y baja lentamente. Puedes aumentar la dificultad manteniendo las dos piernas juntas durante toda la serie.
Túmbate de lado con el antebrazo apoyado en el suelo, piernas paralelas y pies en posición de martillo. Levántate haciendo fuerza con los músculos del tronco hasta formar una línea recta con tu cuerpo. Aguanta en esa posición el máximo tiempo posible y vuelve a la posición inicial.
La clave está en la duración y la intensidad de cada ejercicio. No necesitas hacer muchas repeticiones si aguantas los tiempos correctos. Descansa 30-60 segundos entre series para mantener la calidad de la ejecución.
Realiza esta rutina 3-4 veces por semana, combinada con una alimentación saludable, y verás resultados en 3-4 semanas. La constancia es más importante que la intensidad extrema.