
Las cremas con ácidos son uno de los tratamientos dermatológicos más efectivos para mejorar la calidad de tu piel. Estos activos tienen múltiples beneficios que van desde la hidratación hasta la corrección de imperfecciones, siendo adecuados para casi todos los tipos de piel cuando se usan correctamente.
Aunque los ácidos son excelentes moléculas para tratar la piel, lo ideal es combinarlos con otros activos complementarios como antioxidantes, péptidos y protectores solares para potenciar los resultados.

Si planeas quedarte embarazada o estás en proceso de búsqueda de embarazo, consulta con tu dermatólogo antes de usar cualquier crema con ácidos. Algunos de estos activos no son recomendables durante el embarazo.
Asimismo, es fundamental hacer una prueba de tolerancia en una pequeña zona antes de aplicar cualquier producto nuevo en toda tu cara.

Se extrae de la leche y destaca por sus propiedades hidratantes y renovadoras. Es ideal para tratar manchas oscuras y ciertos tipos de acné, siendo especialmente suave con pieles sensibles.
Procedente de la caña de azúcar, es una molécula de pequeño tamaño que penetra profundamente en la piel. Lo recomendamos para manchas, acné no inflamatorio y signos de envejecimiento cutáneo.
Extraído de las almendras, este ácido produce menos irritación que el glicólico, siendo la mejor opción para pieles sensibles. Funciona muy bien para eliminar manchas y tratar acné sin causar molestias.
Estimula la producción natural de colágeno y reduce la dilatación de poros. Es efectivo contra el envejecimiento, el acné no inflamatorio, las verrugas planas y los milliums (pequeños quistes blancos).
Produce coagulación proteínica y síntesis de nuevo colágeno. Se utiliza para pieles muy fotoenvejecidas y cicatrices profundas, aunque está indicado específicamente en pieles claras.
Related con la aspirina, es perfecto para acné, puntos negros, callosidades, queratosis folicular y verrugas. Exfolia químicamente la superficie cutánea y penetra hasta los poros con propiedades antiinflamatorias y antibacterianas.
La elección del ácido depende de tus necesidades específicas y sensibilidad cutánea. Para pieles sensibles, opta por ácido láctico o mandélico. Si tienes acné, el salicílico o glicólico son tus mejores aliados. Para combatir el envejecimiento, el retinóico es tu opción más potente.
Recuerda que cada tipo de piel es única, así que lo ideal es consultar con un dermatólogo para encontrar el ácido perfecto para ti y obtener los mejores resultados en tu rutina de cuidado personal.