Post original de naturaonline.es
La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo, gracias a esta capa nos protegemos de innumerables factores que ponen en riesgo la salud. Pero en qué se relaciona la importancia de protegerse del sol con los cuidados de la piel. Pues, la dermis es el primer órgano que percibe los rayos solares, por tanto, está expuesta a lo que ello conlleva.
Los rayos ultravioletas son los más nocivos, tanto que desgastan las células naturales de la piel, aceleran el proceso de envejecimiento y producen enfermedades graves como cáncer. Para garantizar una piel sana lo ideal es evitar protectores químicos y aplicar cremas solares naturales.
Una exposición al sol constante y sin protección promueve la aparición de moléculas que modifican nuestro ADN. Estas moléculas son generadas por los rayos UVA, mismas que al causar daños en el ADN producen cáncer en la piel. Es por ello que, tras el aumento de la radiación solar, la tasa de incidencia de este tipo de cáncer ha ido creciendo en las últimas cinco décadas.
Además de ello, la radiación UV puede causar o agravar ciertas enfermedades como el lupus y la dermatitis o provocar afecciones en los ojos. También, la sobreexposición a estos rayos se relaciona con la supresión de las funciones del sistema inmunológico, así como de las defensas naturales de la piel.
Los rayos del sol son imprescindibles para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, ya que aporta el 90% de la vitamina D que el cuerpo necesita para tener un buen estado de la salud. Además, ayuda a mejorar el estado de ánimo. Sin embargo, cuando esta exposición excede lo recomendado, deja de ser saludable y pasa a causar daños.
No obstante, la buena noticia es que, aunque el cáncer de piel sigue en aumento, cada vez nos hacemos más conscientes del daño que produce la radiación UV y por ello, más personas se suman al uso de cremas solares naturales. Esto se debe a que dichos productos contienen fotoprotectores físicos, los cuales no penetran en la piel.
Además de ello, sus efectos no se producen por reacciones químicas como sí sucede con los protectores tradicionales. Esto quiere decir que las cremas solares orgánicas no transmiten químicos a la dermis, no tienen sustancias innecesarias y la extracción de sus ingredientes no causan daños al medio ambiente.
Además de garantizar la mejor protección solar, las cremas naturales solares producen grandes beneficios para quien opta por aplicarlas sobre la piel, como: