Bien es sabido (y si no pues ya os lo cuento) que para mí es primordial que un cabello esté sano o, en su defecto, tenga buena presencia. Es decir, que si al pobre lo tienes a prueba de bombas te preocupes un poco de mimarlo y que tenga el mejor aspecto posible (véase "no me corto el pelo en años porque si no no me crece").
No quiero extenderme mucho en este tema porque no sé hasta que punto os interesa (ya me contaréis) ni es el tema del que venimos a hablar. Pero por poneros en situación, hace algunos años, la primera vez que me quedé embarazada, tuve una suerte tremenda y me creció el pelo una barbaridad. Tanto, que incluso me preguntaban si me había puesto extensiones. Si incluso yo estaba flipando con la longitud que en ese momento tenía, imaginad la gente de la calle... Cotillas everywhere. ¿Qué más les dará?
Bueno, a lo que vamos, que la intención no es extenderse. Tonta de mí, porque el problema no era el largo, si no el mal corte que me hicieron en ese momento, no estaba del todo contenta, y decidí cortarlo. Mucho. Bastante. Algo por debajo de los hombros desde una cuarta por debajo del pecho. Echad cuentas... Ya os lo digo yo, exactamente lo mismo que mide un Aspito. Y si no sabéis lo que es un Aspito es que no tenéis bebés cerca.
¿Cuál es el problema? Pues la verdad que ninguno, para que nos vamos a engañar. Desde entonces me lo he cortado más corto aún y sigo contenta. Pero es verdad que las fotografías a veces nos juegan unas malas pasadas y nos dan nostalgia y no puedo hacer que mi pelo crezca cuando a mí me de la gana.
Así que este post va para vosotras, nosotras, para que podamos ir requeteguapas en estas fiestas y tengamos opciones de sobra para lo de arreglarnos y salir corriendo. Que nos esperan muchos de esos, además de gambas y jamón.


Ondas
Tan sencillo y tan bonito. Es algo atemporal y que podemos utilizar en cualquier ocasión, podemos añadirle cualquier elemento para que destaque como las trenzas. Para mí es la mejor opción porque, para las que lo tenemos liso, cambiamos de alguna manera y, además, si es para algún evento de día, podemos transformarlo con pequeños toques para la noche. Lo podéis realizar con plancha o tenacilla, depende de la maña que tengáis.
