
¿Podemos pararnos a hablar de Reese, por favor? En serio.
Como actriz, me encanta. Como persona, la adoro. Su estilo, me apasiona. Y no solo es que tenga buen gusto y mucha clase, si no que ha demostrado que también puede diseñar y hacerlo mejor que muchos. Hace poco lanzó su propia marca: Draper James, que me tiene mordiéndome las uñas porque la ropa es increíble y preciosa y muchas bloggers norteamericanas la han probado y están alucinadas y aquí no podemos comprarla.
Es decir... Todos queremos ese bolso. 

Como veis, la colección de Draper James es muy femenina, con estampados, mensajes, rayas, flores... Tiene el toque justo de estilo preppy, como a mí me gusta, pero no llega a serlo del todo, lo cual hace que sea genial. Su marca representa muy bien su estilo personal.
En cuanto a su estilo, del que vamos a hablar ahora para intentar acercarnos un poco a él, he de decir que nunca me llamó la atención hasta hace unos meses. Siempre me ha gustado como actriz, pero me había fijado poco en su ropa. Empecé a fijarme desde que supe que teníamos el mismo vestido y entonces caí rendida a su estilo.
Ella es muy femenina y tiene mucha clase. Es capaz de ir elegante y casual al mismo tiempo. Tiene un estilo dulce y desenfadado, pero maduro, y lleva prendas muy normales, cosas que podríamos llevar cualquiera. Vamos a analizarlo:
1- Sus looks con falda
A Reese le gustan mucho las faldas con vuelo y de talle alto, sobre todo si quedan por encima de la rodilla. Tiene unas piernas bonitas y sabe lucirlas. Le gustan las faldas femeninas y dulces de tonos monocolor así como las más atrevidas de prints llamativos y florales. Las suele combinar con blusas y camisas, aunque no es infrecuente verla con camisetas y jerséis.
Como accesorios, le vuelven loca las gafas de sol y los sombreros, por lo que siempre es fácil verla con alguno de ellos. Los bolsos los prefiere grandes y de asa corta, aunque a veces se la ve con bolsos pequeños colgados del hombro. En los pies suele llevar tacones o cuñas. Si se pone planos suelen ser sandalias. Siempre abierto, a no ser que haga frío.






