
Ya habia visto multitud de fotos de la Catedral de Milan, pero no es lo mismo que la impresión que recibes cuando vas subiendo las escaleras del Metro y esa imagen que tienes se convierte en realidad, es realmente impresionante.
La primera piedra de el Duomo se colocó en el año 1386.La construcción de este edificio tomó muchísimos años, la ultima puerta se colocó en 1965. Durante este tiempo, hubo períodos en los que se detuvo el trabajo por falta de dinero e ideas, y otros en los que se trabajó intensamente. Dado el largo tiempo de trabajo y la evolución de los estilos arquitectónicos a lo largo de los años, en esta catedral podemos encontrar numerosos estilos que se mezclan para formar un edificio bellísimo y cargado de identidad.Esta catedral se encuentra formada por cinco naves, una central y dos laterales de cada lado. Una de las características más llamativas de la principal es su altura: más de 45 metros; lo que le da un aspecto imponente a todo el recinto. Se encuentra fabricada de ladrillo recubierto con mármol de color rosa y de un aspecto rotundamente macizo. Un elemento que se destaca de su cúpula es la Madonnina, una estatua de cobre dorado diseñada por Carlo Pellicani e inaugurada en 1774.








Como no podía faltar había que comer un Gelato



La siguiente parada fue para visitar el Castillo de Sforzesco. Este castillo fue construido en 1368 como una fortaleza; más tarde se lo reformó para que fuera el palacio en el que habitara el duque de Milán. Durante la revolución y la fundación de la República Ambrosiana, este castillo fue prácticamente destruido.
Más tarde, la familia Sforza lo reformó y su principal figura, el duque de Sforza, conocido como el Moro, fue el encargado de darle popularidad.
Allí se reunían cada semana las personas más ilustres de la corte en magníficas fiestas y galas; de las que participaban incluso artistas del renombre de Leonardo da Vinci e importantes músicos de la época, que componían y tocaban piezas para la corte italiana.



Tras atravesar el parque accedes al Arco de la Paz. Este monumento se empezó en el año 1807 para dejar constancia de las victorias conseguidas por Napoleón Bonaparte; no obstante, su edificación se interrumpió. Finalmente, se terminó de construir en 1826 con otro objetivo: conmemorar la paz conseguida en el año 1815.

Después nos dirigimos a La Piazza Gae Aulenti que es el epicentro de la zona más moderna de Milán. El complejo urbanístico es obra del arquitecto Cesar Pelli. Es como entrar en Chicago con unos edificios impesionante como la torre de Unicredit de 231 metros de altura.