Ingredientes:
1 taza de azúcar
2 cucharadas de bicarbonato
2 cucharadas de aceite de oliva
2 cucharadas de miel
La preparación es muy sencilla, en el cuenco mezcla primero los ingredientes secos, es decir el azúcar y el bicarbonato. A continuación añade el aceite de oliva y la miel mezclando bien hasta conseguir una pasta sin grumos.
La forma de aplicarlo es igual que cualquier otro exfoliante, masajea sobre los pies unos 10 minutos, insistiendo en zonas como los talones con tendencia a grietas y durezas. Aclara con abundante agua tibia tirando a fría, y para terminar el tratamiento aplica una crema hidratante para calmar la piel tras el exfoliante.
Prueba esta receta y no te arrepentirás, lucirás unos pies suaves, aterciopelados y totalmente renovados durante todo el año. No te olvides de ellos, mantén una buena exfoliación y no te olvides de hidratarlos.
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