¿Cuántas veces te has visto en el espejo a las 8 de la noche y has pensado que necesitas un cambio radical? Ese efecto difuminado en los ojos que ves en las redes y que parece sacado de una sesión de fotos profesional tiene un nombre: smokey eyes. Y aquí está lo mejor: no es tan complicado como crees.
El éxito de esta tendencia radica en que funciona para cualquier ocasión. Desde una cena de viernes a una boda de noche, ese toque ahumado te saca del paso y te hace sentir sofisticada sin necesidad de ser una experta en maquillaje. La clave está en aprender la técnica básica y después jugar con los tonos que mejor te sienten.
Lo interesante es que no existe una única forma de hacerlo. Cada tonalidad cuenta una historia diferente: los grises y negros son clásicos e intensos, mientras que los marrones aportan calidez, los rosas dan un toque más suave y los dorados añaden brillo. Aquí te mostramos todas las versiones.
Todo lo que necesitas saber para conseguir ese efecto ahumado en tonos oscuros sin complicarte la vida. Un paso a paso accesible incluso si es tu primera vez.

Los marrones, beiges y ocres son tus aliados si buscas un look más cálido y wearable. Te sorprenderá lo fácil que es adaptarlo a tu día a día.

Aquí verás por qué esta gama de colores es la más versátil. Funciona para pieles claras, morenas y de cualquier tono de ojos.

Un repaso por una de las mezclas más elegantes que existen. Descubre cómo los tonos cálidos crean profundidad sin renunciar al brillo.

Para cuando quieras que se note. Este tutorial te muestra cómo jugar con los extremos y crear un efecto de impacto instantáneo.

Si los tonos oscuros te intimidan, esta versión rosada es tu punto de partida. Mantiene la esencia ahumada pero con un toque más accesible.
Un color sofisticado que funciona especialmente bien para noches especiales. Te contamos cómo aplicarlo sin que se vea demasiado intenso.

Cuando buscas algo más allá del ahumado clásico. Aquí encontrarás variaciones y técnicas complementarias para llevar al siguiente nivel.

Lo más importante es que practiques sin presión. Coge una brocha difuminadora, elige los tonos que te llamen más la atención y empieza a jugar. El maquillaje se borra, así que no hay nada que perder. Con cada intento te saldrá mejor, y pronto lo harás sin ni siquiera pensar en ello.