¿PARA QUÉ SIRVE CADA COSMÉTICO?

¿Para qué sirve cada cosmético? Seguramente en alguna ocasión te habrás preguntado para qué sirve un tónico o un sérum, o también si son necesarios tantos productos para mantener la piel joven y sana.
Lo cierto es que llevar una buena rutina de belleza es clave para poder lucir una piel sana y joven. Otro factor esencial, es elegir bien los cosméticos y ser disciplinados en nuestra rutina diaria. Hay que saber para qué sirve cada cosmético, qué producto aplicar y cuándo en cada momento. Para ello, os vamos a explicar los pasos básicos para lucir una piel saludable y todos los productos que componen una buena rutina de belleza.
La vida no es perfecta pero tu piel sí que puede serlo.
Un cosmético es un producto que se utiliza para la higiene personal o bien, para mejorar la apariencia de la misma, sobre todo la del rostro. Se trata de mezclas de compuestos químicos, muchos procedentes de fuentes naturales y otros de fuentes sintéticas.
Podemos definir un cosmético como una “sustancia destinada a ser aplicada en el cuerpo humano para limpiar, embellecer o alterar la apariencia sin afectar a la estructura del cuerpo o funciones.”
Los cosméticos se componen de:
También se incluyen los productos para el cuidado de la piel como cremas, lociones hidratantes, tratamientos para tratar el acné, arrugas, ojeras, etc… Pueden ser sólidos, líquidos o emulsiones, cremas, barras….
La cirugía y la química también se pueden usar con fines estéticos. Actualmente existen numerosas técnicas o tratamientos de belleza como los peelings o la microdermoabrasión y exfoliaciones, que eliminan las capas más superficiales de la epidermis favoreciendo la oxigenación cutánea y mostrando una piel más joven y tersa.

Cada cosmético tiene su función. Algunas de estas funciones son:
La higiene facial es el pilar fundamental que sostiene la belleza, salud y juventud de la piel. Es necesario limpiar bien la piel tanto por la mañana como por la noche con productos específicos adaptados a nuestras necesidades y tipo de piel.
En el caso de que haya maquillaje, se debe comenzar con un cosmético oleoso, como una crema desmaquillante, que limpie el maquillaje Como su nombre indica, su función es la de limpiar el rostro de maquillaje e impurezas.
Se suelen aplicar sobre un algodón o sobre una esponja desmaquillante húmeda y es recomendable sobre todo por la noche. Las cremas desmaquillantes son ideales para pieles normales o secas. Sin embargo, en el caso de las pieles mixtas o grasas, debido a su textura grasa, están más recomendados otro tipo de limpiadoras.
En el caso de la piel maquillada, tras el uso de una crema desmaquillante se recomienda aplicar un limpiador espumoso que retire todos los restos para asegurar un rostro limpio y libre de impurezas.
Las toallitas desmaquillantes tienen la función de remover el maquillaje. Pueden ser perfumadas, neutras, para pieles secas, grasas, acnéicas… En su formulación se utilizan tensioactivos suaves, principios activos hidratantes y componentes grasos que permiten la eliminación de as secreciones cutáneas, impurezas y restos de maquillaje sin alterar la película hidrolipídica de la piel.
Su aplicación es muy simple, basta con pasar la toallita por el rostro y cuello para eliminar todo el maquillaje. No obstante, se recomienda su uso de forma esporádica ya que al frotarlas con la dermis se puede irritar o dañar la piel.
Tampoco se recomiendan aquellas que contengan alcohol o perfumes, sobre todo en aquellas personas con pieles secas y/o sensibles.
Los geles limpiadores o espumosos proporcionan una agradable sensación de limpieza y frescor tras ser aplicados. Son los limpiadores más eficaces para las pieles mixtas y grasas ya que en su formulación no se encuentran componentes grasos. Se recomienda utilizarlos dos veces al día, por la mañana y por la noche, aclarando con abundante agua y aplicando un tónico facial que veremos más adelante.
Este tipo de limpiadores no son muy recomendables en pieles secas y sensibles ya que suelen llevar alcohol en su composición que tiende a resecar aún más la piel.
Por otro lado, se recomienda su uso con agua templada y acabar con agua fría con el objetivo de favorecer la circulación y por otro lado, cerrar bien los poros.
Las aguas micelares se han hecho muy populares porque en un solo gesto te permiten eliminar todo rastro de maquillaje, grasa e impurezas, al mismo tiempo que hidratan la piel sin perjudicarla, ni agredirla.
El agua micelar proporciona una limpieza completa del rostro, incluyendo ojos, pestañas y labios. Además tonifican e hidratan la piel, siendo ideales sobre todo para aquellas personas que con la piel seca, sensible o atópica.
Aunque este producto se puede utilizar en cualquier tipo de piel, hoy en día contamos con aguas micelares específicas para cada tipo de piel. Se aplica con un algodón y no necesita enjuague.
Los exfoliantes son productos de higiene cuya acción consiste en eliminar las células muertas más superficiales de la piel y en desobturar los poros.
Además de su acción higienizante, los exfoliantes proporcionan otros beneficios como alisar la piel, proporcionar iluminación y brillo, estimulan la microcirculación sanguínea y facilitan la penetración de los cosméticos mejorando su eficacia.
Se recomienda su uso desde una vez a la semana a cada 28 días, dependiendo de cada caso, ya que es necesario dar un tiempo a la piel para que se regenere y no se resienta. Su uso abusivo puede dañar la dermis por lo que no se recomienda utilizarlos a diario.
Las mascarillas pueden tener diferentes funciones: reafirmantes, hidratantes, limpiadoras, tonificantes, calmantes, tensoras, purificantes… Son un complemento a la limpieza de la piel. Se trata de cosméticos de textura suave y fácil de extender que se secan con rápidez gracias a la evaporación de uno de sus componentes, formando una película sobre la piel que se retira fácilmente transcurridos 15-20 minutos.
Se deben utilizar sobre la piel perfectamente limpia y preferiblemente tras un tratamiento exfoliante para aumentar la penetración de los ingredientes activos de nuestros productos cosméticos.
Los tónicos faciales son productos cosméticos que ayudan a normalizar la fisiología y funciones de la piel. Tonifican la piel, eliminando los restos de impurezas y los del propio agente limpiador empleado, estimulan la microcirculación y el tono muscular de la dermis.
Ayudan a regular el pH de la piel. Además pueden tener diferentes efectos: calmantes, relajantes, regeneradores, humectantes, antisépticos…
No se recomienda el uso de tónicos faciales con alcohol. Aquellos destinados a pieles normales-grasas suelen tener una concentración de alcohol que varia entre el 5-30%. En el caso de las pieles secas y sensibles los más adecuados son los denominados tónicos suaves, que no incluyen alcohol en su composición.
Se aplica con un algodon sobre el rostro perfectamente limpio, masajeando el rostro con movimientos circulares y ligeros toques sin presionar. No se debe aplicar en la zona del contorno del ojo.
Una vez hemos limpiado nuestra piel, la hemos exfoliado, hemos aplicado una mascarilla y la hemos tonificado, es el momento de aplicar el tratamiento de belleza. Aquí deberíamos profundizar más en para qué sirve cada cosmético o más bien cada crema, ya que disponemos de una gran variedad de tratamientos de belleza .
Existen una gran variedad de productos en el mercado adaptados a cada necesidad pero lo que hemos de tener en cuenta son los productos esenciales que debemos utilizar a diario, tanto por la mañana como por la noche y de los que vamos a habar a continuación para tener claro para qué sirve cada cosmético.
El sérum facial es un producto que se caracteriza por su alta concentración de ingredientes activos y por su rápida absorción. Poseen diferentes efectos, pueden ser hidratantes, antiaging, correctores… Su objetivo es el de proporcionar un plus al cuidado de la piel.
Alcanzan las capas más profundas de la piel, siempre y cuando se apliquen sobre el rostro limpio y su consistencia suele ser ligera y no grasa.
Se trata de un tratamiento que ofrece resultados visibles en muy poco tiempo. Además sirven para tratar condiciones específicas de la piel como la luminosidad, firmeza, arrugas, hidratación, exceso de sebo…
Se recomienda su uso a partir de los 30 años, ante la aparición de los primeros signos de envejecimiento.
Muchas personas pasan por alto este cosmético. La piel del contorno del ojo es más fina, sensible y frágil. También tiene un pH diferente y tiende a envejecer antes. Por ello, necesita productos específicos como los contornos de ojos.
El contorno de ojos se aplica tras el sérum y nos permite evitar y/o reducir los efectos de la edad y del envejecimiento como líneas de expresión, arrugas, bolsas, ojeras al mismo tiempo que proporcionan luminosidad a la mirada.
Se aplica una cantidad muy pequeña mediante ligeros golpecitos con el dedo. Algunos incorporan un pequeño gadget metálico para su aplicación que permite descongestionar la zona y mejorar la microcirculación sanguínea.
Tras el sérum y el contorno de ojos, llega el momento de la crema cuya función es la de hidratar y nutrir la piel.
Debemos elegir una crema adaptada a nuestro tipo de piel, edad y necesidades. Mientras las pieles jóvenes con una crema hidratante ya tienen suficiente, las maduras necesitan otro tipo de cremas de acción global que permiten corregir y prevenir arrugas así como la pérdida de firmeza y elasticidad.
Las diferentes texturas varian según el tipo de piel. Mientras que las pieles secas necesitan texturas más untuosas, las cremas para pieles grasas utilizan texturas más ligeras.
Hoy en día muchas cremas ya incorporan filtro solar. No obstante, si no es así, debemos tener en cuenta aplicar un protector solar todos los días del año.
El protector solar nos ayuda a proteger la piel de la radiación solar, evitando la aparición del envejecimiento prematuro, arrugas, manchas y otros daños que causa el sol en nuestra piel como el cáncer de piel.
Existen ciertos factores que hacen que una persona sea más o menos propensa a sufrir problemas en la piel relacionados con el sol: