¿Quién no tiene 5 minutos al día para dedicárselo al cuidado de la piel? Si además podemos sacar 30 minutos dos veces por semana conseguiremos que nuestra piel luzca más joven y con más luminosidad. Como ya os comenté la semana pasada, la Dra. Cristina de Hoyos de Clínica Ceta nos recomienda aquí 10 sencillos pasos para una rutina beauty diaria y eficaz:
1. Higiene facial diaria con productos adecuados a cada tipo de piel.
Hay personas con una piel resistente, que apenas necesita cuidados específicos, para la cual estaría indicado un jabón de higiene facial de pH neutro, que elimine las partículas de suciedad y mantenga la piel limpia.
Aquellas personas con pieles delicadas, que no se llevan bien con el agua, que padecen enrojecimiento al contacto con ella, precisaran una limpieza más específica con productos suaves que sustituyan al agua.
Las personas con pieles grasas, con tendencia acneica, deben utilizar productos de limpieza que les ayuden a controlar el exceso de grasa, pero manteniendo un pH adecuado para evitar irritaciones.
La higiene específica deberá realizarse al menos una vez al día, para eliminar todos los productos cosméticos al llegar a casa o antes de irnos a dormir.
2. Aplica antioxidantes a diario:
La vitamina C es el antioxidante más eficaz, que trabaja sobre nuestra piel reduciendo el daño que se va produciendo en las células debido al envejecimiento y a la exposición solar.
Existen múltiples productos que contienen vitamina C junto con otras sustancias antioxidantes, que en conjunto, consiguen tener un efecto más potente luchando contra los radicales libres de oxígeno que dañan el ADN de las células.
Suelen presentarse en forma de ampollas que aplicaremos cada mañana sobre la piel limpia.
3. Protege tu piel del sol.
La fotoprotección solar es el mejor producto antiaging del mercado. Proteger las zonas expuestas (principalmente la cara, el escote y las manos) durante todo el año evitará la aparición de pequeñas arrugas y manchas provocadas por el sol. Recuerda reaplicarla cada 2-3 horas, pasado este tiempo deja de actuar.
Para evitar problemas, elige aquella que mejor le vaya a tu tipo de piel, en crema si tienes la piel seca y precisa un aporte extra de hidratación, en gel si tu piel es grasa para evitar la aparición de acné, o con otras sustancias coadyuvantes si sufres de alergia solar.
4. Tratamiento antiaging nocturno:
Según vamos cumpliendo edad, van apareciendo arrugas finas y manchas que nos recuerdan que el tiempo va pasando. El uso de productos cosméticos que contengan determinadas sustancias como alfa-hidroxiácidos o ácido retinoico, entre otras, ayudarán a retrasar o disminuir la aparición de estas huellas de la edad. Recuerda aplicarlos siempre por la noche, tras tu higiene facial y un buen rato antes de ir a la cama para darles tiempo a absorberse. No es necesario aplicar múltiples productos, si no aquellos más adecuados y que nuestra piel tolere mejor.
Si no tienes claro como es tu piel o que le puede ir mejor, consulta con tu dermatólogo.
5. Exfoliación intensa 1 ó 2 veces por semana.
La piel se regenera a diario, produciéndose una eliminación progresiva de las células muertas de la superficie de la epidermis. Realizar una exfoliación intensa una o dos veces a la semana hará que tu piel se muestre más sana, adquiriendo brillo y suavidad. Para ello puedes usar jabones Scrub (con pequeñas partículas que arrastrarán estas células muertas) o incluso los nuevos dispositivos mecánicos, cepillos con rotores que limpian en profundidad la piel.
Hay que tener en cuenta que determinados tipos de piel son muy sensibles y no toleran ninguna agresión externa debido a que tienen una gran reactividad. Si es tu caso, este paso debes obviarlo, o consultar qué productos pueden irte mejor.
6. Mascarillas post-exfoliación:
Aplicar mascarillas específicas tras el proceso de exfoliación contribuirá a que los productos que poseen penetren mejor en la piel, o ayudarán a calmar la piel tras la limpieza profunda. Emplear mascarillas ricas en alfa-hidroxiácidos o con productos tratantes del acné, o incluso aquellas con propiedades calmantes que aporten hidratación y devuelvan su tono a la piel tras la exfoliación, completará el proceso de cuidado semanal.
7. Evita manipular las lesiones faciales.
Ya sean pequeños granitos incómodos, puntos negros molestos, manchas u otro tipo de lesiones que puedan aparecer sobre tu piel, evitar manipularlas. Lo único que aparecerá es inflamación sobre la lesión prolongando el proceso de curación y favoreciendo la aparición de cicatrices posteriores. Usa productos adecuados e indicados para cada lesión, y si no desaparece o tienes dudas, consulta con tu dermatólogo.
8. Descansar cada día.
El secreto mejor guardado de muchas mujeres con una piel perfecta, es, no sólo dedicarla 5 minutos diarios para cuidarla, si no también dormir 8 horas cada día, permitiendo que el organismo pueda eliminar todos los elementos de desecho que a lo largo del día se van acumulando en los distintos órganos del cuerpo, incluida la piel. Si ahorramos en horas de sueño, la piel puede no tener tiempo suficiente para depurarse y el acúmulo de estas sustancias puede hacer que cada día envejezca más rápido.
9. Bebe suficiente agua y zumos de frutas naturales a diario.
La piel no sólo se hidrata desde el exterior, sino también desde el interior, captando agua desde los pequeños vasos que llegan a las capas profundas de la misma. Uno de los principales signos de deshidratación o de bajo consumo de líquidos es la apariencia apagada de la piel y la presencia de más laxitud en determinadas zonas como el cuello, la piel de las manos o incluso en las mejillas.
Aporta a tu cuerpo entre 1.5 y 2 litros de agua al día, y tu piel lucirá más luminosa.
10. Sonríe.
La sonrisa moviliza muchos músculos de la cara, que se mantendrán tonificados y mostrando una piel con buena tensión sobre ellos. Además, al sonreír se liberan muchas sustancias positivas para el organismo (endorfinas) y la piel las empleará para lucir más vital y más luminosa.
Y ahora que la dermatóloga nos ha dado sus consejos, paso a contaros cuáles son mis rutinas diarias, tanto de noche como de día y mis tratamientos. Para que os pongáis en situación, mi piel es normal/seca y sensible. A continuación os cuento mis rutinas, que hasta la fecha no os las había explicado nunca:
XOXO, Iria.