Primeramente, tenemos que coger una pajita de zumo, de las finitas, y con el pincel del esmalte, poner una gota dentro, tal cual muestra la primera foto.
Ahora, tenemos que apretar la pajita hasta que la gota toque la otra parte.
Si hemos hecho bien el paso anterior, al dejar de apretar la pajita, la gota ocupará todo el interior de la pajita. (FOTO 3) Si no, repite el paso 2.
A continuación, coge la pajita por el otro extremo, y sopla fuerte, a unos 10 cm de distancia de la uña. La pintura saldrá disparada.
Para finalizar, ponemos una capa de top coat y cuando esté seco, limpiamos bordes con un bastoncillo.
No puedo estar más enamorada con el resultado. Esta técnica existe desde hace mucho mucho tiempo, y la había puesto en práctica un par de veces, pero ninguna me había quedado bien.
Un ejemplo puede ser esta manicura: KILL BILL. Por más que lo intenté, todo fueron fracasos.
Definitivamente, creo que el truco está en apretar la pajita y que se cree una película fina por todo el espacio. Así se distribuye una capa fina de pintura por toda la uña y no una gota gorda en un sitio justo.
¿Qué os ha parecido la manicura? ¿Os han gustado los colores? ¿Y la técnica? ¿La habéis probado? Comentádmelo abajo^^