
Xàbia conserva su peculiar trazado medieval, un entramado de calles estrechas salpicadas de fachadas blancas, portales arqueados, ventanales góticos y enrejados de forja, todo ello rematado por la característica “piedra tosca” de la zona. Pasear por sus calles nos permite retroceder a tiempos pasados.
Había calles decoradas como en Calpe, restos de la decoración de la fiesta "Les Fogueres" en la que se engalanan todas las calles del casco antiguo.






El edificio más destacable, sin duda, del centro histórico es la Iglesia-Fortaleza de San Bartolomé, del S.XIV al XVI, con ampliaciones en los s.XVIII y XIX. La obra principal se encuadra dentro del gótico isabelino. Su importancia y significación hizo que en 1931 fuese declarada Monumento Artístico Nacional.



























