Durante el verano solemos cuidar nuestras manos y pies ya que los mostramos continuamente. Utilizamos los esmaltes de moda y aunque no nos demos cuenta, nuestras uñas pierden su color natural. Tras las vacaciones y la vuelta a la rutina, muchas de nosotras no pueden utilizar colores atractivos para acudir a nuestro trabajo, pero al quitarnos el esmalte de turno, nos damos cuenta que nuestras uñas presentan un tono amarillento que nos hacen no querer mostrar nuestras manos o pies.