¡MIrad qué sencillo resulta limpiar un suelo de ladrillo con el chorro de agua a presión! Sin embargo, esto puede ser un arma de doble filo: al arrancar la 'epidermis' de la solería, queda el ladrillo con nuevos poros al aire, completamente expuesto a manchas, golpes y daños por las heladas.
De hecho, los expertos en rehabilitaciones desaconsejan la limpieza de la piedra con chorro de arena, por lo mismo.
Volviendo a nuestro bonito suelo de ladrillos, la solución será aplicar en el suelo una capa protectora, de acabado transparente, que haga la veces del barniz en la madera.