
Las rosas son las reinas del jardín por su belleza inigualable, su aroma excelente y sus colores que alegran cualquier espacio. Para mantenerlas saludables y floridas, la poda de rosales es esencial.

La poda se debe realizar en invierno, pero cada rosal es diferente y requiere atención específica. Una poda demasiado temprana o tardía puede afectar de manera irreversible el desarrollo de la planta.
Realizar esta tarea adecuadamente mejora el crecimiento, la vegetación y la floración, afectando directamente a la abundancia y fortalecimiento de tus flores.

En los rosales de pie bajo más comunes, aconsejamos la poda en forma de vaso. Este método consiste en eliminar las ramas centrales y las que estén dañando a otras más fuertes.
Presta atención al grosor de las ramas:
Realiza el corte de forma oblicua para evitar que se acumule líquido. Secciona siempre las yemas orientadas hacia fuera para que el arbusto adquiera la forma de copa deseada.

Los primeros años de los rosales trepadores o de enredadera son los más importantes para establecer su estructura. Durante este período inicial, hay que 'educarlos' cortando de manera severa hasta conseguir la forma deseada para cubrir pérgolas, arcos u otras superficies.
Pasado este periodo de formación, mantén los brotes creciendo horizontalmente y elimina chupones o ramas que se entrecrucen. Esto asegura un equilibrio de madera y una floración abundante.
¿Qué tipos de rosas cultivas en tu jardín?
Imágenes/Flickr: linea_verde, camilaferreiradec, ppjconzav, SoyWoolly