Una vez que acaba tu boda, y todo el estrés, los nervios y la emoción pasan…. ¿Qué le espera a tu vestido de novia? ¿Acabar en el armario por los siglos de los siglos para, si un día tienes hijos, sacarlo cual reliquia y enseñarlo como si de la sábana santa se tratase?
Yo te propongo un gesto que viene de otro lado del charco pisando fuerte, y que es muy del rollo de las malanovias que nos leen: ¡¡Tira tu vestido por la ventana!! (Más o menos es esa la traducción). Lo que viene a decir esta expresión tan cool y tan english es que te aventures, una vez ha pasado tu boda, a hacerte una sesión de fotos donde tu vestido sufra, y mucho, sin todo el cuidado y todas las preocupaciones que has andado teniendo con él durante meses.
Las opciones son muchas, dependiendo de tu personalidad, y lo locos que estéis: desde las más light y menos arriesgadas (que están mucho más extendidas) como por ejemplo hacer una sesión en la que os metáis en la playa, en un arenal, o un campo de trigo:
Fotografía de Loren Photography




