Velo corto, velo francés, velo capilla y una infinidad de maneras de llevarlo.
Tradicionalmente el velo era un imprescindible para las novias, que ocultaban su rostro frente a su prometido. En algunas culturas los novios no se conocían hasta el día de la boda y era en el momento en el que estaban casados cuando el novio descubría el rostro de su esposa. Esa costumbre se ha trasladado a nuestros tiempos a pesar de que en los últimos años la tendencia fué desapareciendo.
Actualmente son pocas las novias que nos piden este bonito complemento, aunque está temporada vuelve renovado y pisando fuerte.
Los velos de colores en tonos pastel cobran protagonismo y son sencillamente preciosos. No es necesario llevar un vestido estilo princesa para incorporar este complemento, ya que la clave está en encontrar el equilibrio entre estilo y diseño.
Fotografía Martina se casa

Fotografía Lexia Frank



Fotografía Alejandra Casaleiz
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