
Ni se puede leer. Lo siento. Al menos puedes ver el efecto. La leyenda era BIENVENIDOS MARTHA Y ANTONIO Y LA FECHA.

Al entrar al saló encontrábamos otro atril en el que se podía consultar el puesto de cada comensal en las mesas.


En una mesa justo a su lado, se encontraban los regalos que la novia dispuso para sus invitados. Ésto lo hizo Martha y lo trajo ya en sus bolsitas y sus cestas. De mi cosecha añadí el libro de firmas para que pudieran ser felicitados por todos sus amigos y seres queridos, y lo guardaran como recuerdo.


Preparé un ultrarrápido photocall para que pudieran hacerse retratos divertidos, con diferentes atuendo que contenía una blanca caja del estilo de las de frutas

La mesa dulce , o candy bar, con múltiples chucherías y chocolates para los niños, no podía faltar...



El salón contaba con una bonita barra con un grifo de cerveza antiguo que me encantó porque los novios habían contratado barra libre.
Así se vistieron las mesas de invitados. todo sencillo, pero elegante (creo...). Vajilla, cristalería, cubertería y ropa de mesa del restaurante.


Pasamos a la mesa de los niños, que decoré de modo infantil.



La zona de los novios fue la más especial, como es natural.

Una corona de ramas colgaba de cada uno de los respaldos de las sillas.

La zona de los novios fue la más especial de decorar.

Cubrí tan grandes cristaleras, de modo parcial, con tules. Me las tuve que ingeniar porque no había cortina ninguna, y por tanto, tampoco barras...

Sobre el tul preciosas cascadas de hiedra natural (todas las plantas y flores utilizadas son naturales, como es lógico para un evento así)



Diferentes detalles en rincones estratégicos del salón, lo hacían mucho más acogedor. Cada una de las velas, farolillos y cadenetas de luces fueron encendidas al atardecer.



Hice todo lo que pude y con todo mi cariño. Fue muchísimo trabajo y estresante. No he vuelto a saber nada de Martha y Antonio, pero me contó al día siguiente el dueño del restaurante, cuando fui a recoger mis cosas, que estuvieron encantados y les había gustado muchísimo todo. Doy fe por como quedó el salón el día después. Me hubiera gustado que me lo dijeran ellos, pero no fue así....
He quedado regular de contenta con éste trabajo. Ya sabes que soy muy perfeccionista y faltan detalles, pero era materialmente imposible con tan poco tiempo. De todo se aprende y no volveré a aceptar un reto así si no es con un margen aceptable .
¿Me cuentas tu opinión?.
Muchas gracias por tu tiempo. Hoy te he robado más de la cuenta. Nos volvemos a ver en breve.