
2.- Tapaporos
Una vez retirados todos los restos de pinturas viejas es imprescindible aplicar una o dos manos de tapaporos que hará varias funciones. Por un lado proteger la madera de futuras manchas y por otro que la pintura sea más fácil de aplicar y no se necesite tanta cantidad, por estar la superficie cerrada. Hasta hace poco los tapaporos eran sintéticos (al disolvente) pero ahora ya lo hay al agua. Últimamente utilizo éste que os muestro, que compro en Leroy Merlyn y me gusta mucho, se extiende fácilmente y cunde una barbaridad.

3.- Pintura
Obviamente si le queremos dar color. Hay cientos de tipos y marcas de pintura en el mercado y con unos colores preciosísimos. He probado pinturas de muchas marcas, también las pinturas de tiza que están tan de moda. No os voy a recomendar ninguna directamente, aunque hay un criterio que sigo sí o sí: siempre pinturas al agua, por comodidad, por salud, por ecología...
4.- Barniz
Igual que en el caso de las pinturas la gama de barnices es muy amplia, y aquí me guío por dos criterios: barnices al agua (por las mismas razones que antes) e incoloros. Prefiero que la pieza tenga el color definitivo antes de aplicar el barniz, porque con éste no existe el mismo márgen de manipulación. Últimamente estoy usando el de Chopo, que no amarillea con el tiempo y me gusta muchísimo.
5.- Cera
Para mi gusto la terminación más bonita en todos los casos. Si dejamos un mueble en su madera original la cera lo nutre en profundidad y le aporta un brillo y un aspecto impecable. Y si lo pintamos también podemos aplicar cera, a modo de pátina o a modo de terminación y luego bruñir con estopa para conseguir un acabado perfecto. Hay muchas ceras y muy buenas, yo uso casi siempre la cera incolora de Chopo, aunque me encantaría aprender a hacer ceras caseras. Es de los cursos que tengo pendiente (junto con el de fotografía, el de de blogovin avanzado, uno de decoración...jaja, un año sabático es lo que me hace falta).

6.- Espátulas
De todos los tamaños y formas son un elemento de lo más versátil. Para quitar los restos de pintura, para estucar los agujeritos de la carcoma, para estarcir con pasta, para una gota rebelde que se nos ha ido por donde no debía... Las podéis encontrar en los chinos y son muy baratas.
7.- Brochas y pinceles
Aquí el criterio es uno: cuantas más mejor jajaja. Grandes, pequeñas, planas, redondas, finas, gruesas...Sólo deciros que merece la pena invertir en brochas de buena calidad, duran mucho más y se trabaja con ellas infinitamente mejor, aparte de que no es un producto excesivamente caro. Los pinceles se utilizan menos, a no ser que se quiera hacer un dibujo determinado sobre la pieza, pero también es importante que sean buenos aunque tengamos menos cantidad.
8.- Aguarrás puro y aguarrás simil
Aunque la mayoría de los productos que utilizo son al agua tanto la cera como los óleos (para las pátinas) necesitan aguarrás para la disolución y limpieza. Como el aguarrás puro (esencia de trementina) es más caro se utiliza para disolver y el simil para la limpieza, aunque el primero también sirve para limpiar las brochas (por si no quieres comprar los dos).
9.- Bata
Para no destrozar la ropa cada vez que nos ponemos a trabajar. Yo tengo tres tipos de bata-protección: bata de manga larga (invierno), bata sin mangas (un apaño para la primavera y finales de otoño) y delantal (no un delantal cualquiera, me compré un delantal blanco de carnicero que me llega casi hasta los pies xD, para el verano). Me encanta ponerme la bata llena de manchas de pintura de cien mil colores. Y además no tengo ningún reparo en limpiarme las manos en la bata, como cuando éramos pequeños y nos manchábamos de chocolate. Sólo que ahora no me riñe nadie porque soy yo al final la que tiene que lavarla.