
Pintar la encimera de la cocina es una de las formas más económicas y efectivas de renovar este espacio sin hacer una reforma integral. Te mostramos el proceso paso a paso para conseguir un acabado profesional y duradero.

Antes de empezar a pintar, la encimera debe estar en perfectas condiciones. Este es el trabajo previo más importante para garantizar un resultado de calidad.
Lo primero es rellenar cualquier agujero, grieta o desperfecto con masilla cerámica. Esto dejará la superficie completamente lisa y nueva.
Limpia la encimera con un paño de algodón y un producto desengrasante de calidad. Este paso es fundamental para que la pintura se adhiera correctamente y el acabado sea duradero.

Protege todo lo que rodea la encimera usando:
Una vez cubierto, comienza a lijar con una lija de grano 180 o 200. Cuando termines, limpia los restos de polvo con un paño de algodón humedecido.

La imprimación es esencial para preparar la superficie. Aplica dos capas con una mano de lija suave entre ellas para dejar todo liso y perfecto. También puedes usar imprimación en spray para facilitar el trabajo.
Una vez seca la segunda mano de imprimación y lijada suavemente, aplica pintura acrílica al agua en dos capas. Deja secar correctamente entre capas.
Finaliza con una mano de poliuretano transparente para proteger la pintura y darle brillo. Esto también aumenta la durabilidad del acabado frente al uso diario.
Si quieres un toque más creativo, puedes añadir un relieve decorativo en el borde usando un estencil o plantilla. Sujétalo con cinta de carrocero, rellena el dibujo con yeso y pinta del mismo color que la encimera una vez seco.
Con estos 7 pasos conseguirás una encimera renovada con un acabado profesional y resistente. ¡Anímate a transformar tu cocina sin grandes reformas!