Para el belén o para decorar una maqueta unos arbolitos siempre vienen muy bien.
Es muy fácil y económico hacerlos uno mismo, solo se necesita un poco de paciencia, algo de habilidad e imaginación y unos pocos materiales que de seguro ya tenemos por la caja de herramientas.




La copa del arbolito se hace pegando trozos de musgo artificial o esponja teñida del color que hayamos elegido (normalmente verde) la cola blanca de carpintero es ideal para esto ya que al secar se vuelve trasparente y prácticamente no se aprecia en el resultado final. Unas pinceladas de pintura oscura al tronco ya termina de darle un gran realismo a nuestro trabajo.

Como base y soporte para que se mantenga de pie un recorte de cartulina y masilla o plastilina que, una vez seca, se decora con musgo y piedrecitas.
Ya solo falta colocarlo en su lugar para ser admirado. Un trabajo muy sencillo con resultado espectacular y sobre todo por poco dinero y solo limitado por nuestra imaginación, además también pueden colaborar los peques de la casa.
