
La vida útil de un sofá de calidad se estima en 15 años. Una cifra que puede variar dependiendo el uso que le demos. El sofá no sufre lo mismo si lo utilizamos para sentarnos de forma correcta que si saltamos sobre el. Y tampoco es ajeno al número de personas que soporta, concretamente a su peso.
En un salón familiar es inevitable que los sofás sufran y con el paso del tiempo acaben hundiéndose. Es entonces cuando tendrás que pensar si merece la pena arreglarlo o no. La respuesta dependerá no solo de la comodidad original del mismo sino del motivo por el que se haya hundido.
¿Quieres arreglar tu sofá? Mas allá del problema de imagen que genera, un sofá hundido no resulta cómodo. A la larga podría causarte daños en la columna o en el cuello, especialmente si pasas algunas horas al día sentado en el. Por eso es necesario identificar el problema, valorarlo y reemplazar el elemento dañado. Si se trata de la estructura, arreglarlo podría ser caro, pero para los problemas de suspensión o asientos, las soluciones resultan asequibles.
¿Tu sofá tiene cintas? Comprueba si están flojas, sueltas o rotas. Si fuera así podrías reemplazarlas para que tu sofá recupere la firmeza y la estabilidad original. Para hacerlo deberás primero tomar nota de las características de estas cintas (largura, grosor…) y resultará algo tedioso hacerlo ya que deberás llegar a la estructura del sofá, soltando en la mayoría de ocasiones la tela que separa las cintas de la parte posterior de los asientos.
Si el problema de que tu sofá esté hundido es la espuma de los asientos será mas sencillo arreglarlo. Todo lo que tendrás que hacer para arreglar el sofá hundido será comprar espuma nueva para sustituir la vieja. Proceso que resultará aun mas sencillo so los cojines son desenfundables.
Las densidades de espuma recomendadas para lo sofás son aquellas que rondan los 30 kg/m³. Sin embargo, si te resultaba cómoda la que tenías lo ideal es acudir con ella a comprar la nueva para que puedan ofrecerte una similar. La espuma, en todo caso, deberá ser del mismo tamaño y grosor que la anterior para que puedas reutilizar las fundas.
Arreglar un sofá hundido no siempre resultará sencillo. Dependerá de cuál sea el problema de origen, de la facilidad con que encuentres los repuestos y por supuesto, de tus propias habilidades. Si el sofá te gusta, te resulta cómodo y arreglarlo te compensa económicamente, ¿por que no intentarlo? Comprar un sofá puede parecer mas sencillo pero también requerirá de tu tiempo. ¡No siempre es fácil dar con lo que queremos!