
1 Las partículas en el ambiente: Hablamos de polvo, polen, humo, ácaros, bacterias, moho... Así, la humedad puede ser una de las causas que provoca su aparición. Por ejemplo, en estancias húmedas no ventiladas es muy frecuente que aparezcan ácaros, moho... causantes de la mayoría de las alergias y los problemas respiratorios.
2 Dióxido de carbono y contaminantes más comunes, es decir, los conocidos como Componentes Orgánicos Volátiles, que provienen de productos como las pinturas, los barnices, los repelentes, los productos de limpieza...

¿Qué podemos hacer ante esto? Podemos hablar de tres opciones:
1 La ventilación cruzada. Consiste en abrir ventanas de estancias opuestas de la casa durante 5-10 minutos al día para recuperar la calidad del aire. En este periodo corto de tiempo no hay casi pérdida energética, ya que las paredes no cambian de temperatura.
2 Ventilación controlada. Se trata de un proceso llevado a cabo a partir de filtros instalados en las ventanas, por lo que el proceso dura más de una hora, provocando una mayor pérdida de energía.
3 Purificadores de aire. Emplean un ventilador que hace que el aire pase por un filtro. Pueden emplear tecnologías como la ionización o los rayos UVA. Son recomendables para viviendas con personas afectadas de asma, o en las que viven fumadores con niños.
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