Si vamos a pintar muchas veces usamos pintura que tenemos en casa tendremos que tamizar la pintura. Muchas veces estas pinturas han estado expuestas al aire y tiendes a generar grumos de ahí que tengamos que tamizarlas.
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Una lata limpia, una media elástica y un pincel.
La típica “piel” que aparece en la superficie de la pintura se crea cuando la lata no se ha guardado correctamente y queda en contacto con el aire. Jamás debe mezclarse con el resto de la pintura.

Para conseguirlo, si no dispone de un tamiz, arme un colador utilizando una media y un recipiente limpio.
A continuación, vierta el contenido de la lata de pintura en un recipiente, cuidando de no sobre cargar la media -podría romperse-.

Para no desperdiciar pintura que está en buenas condiciones, facilite el paso del producto por el colador con un utensilio no cortante –por ejemplo, un pincel-.

Las impurezas y los grumos quedaran retenidos en la media.
Finalmente, retire con mucho cuidado la media u otro tipo de cubierta porosa que haya utilizado para tamizar la pintura.

Si no quiere que la capa vuelva a aparecer recuerde que tendrá que guardar la pintura en un recipiente serrado herméticamente y boca abajo.
Como durante las tareas de decoración tendrá que trasladase continuamente de un lado a otro de la habitación, en lugar de cargar el pincel directamente de la lata de pintura le aconsejamos utilizar un balde de plástico o metal como recipiente-así, además, podrá colgarlo en loa escalera, por ejemplo-.

Para facilitar su posterior lavado –lo que es muy importante si trabaja con distintos colores o con pintura al aceite, que solo se lava con solvente-, forre el balde con papel de aluminio. Un último consejo: para mayor comodidad, cargue el balde solo hasta la mitad de la su capacidad.
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