Este velador lleva en casa de una de nosotras la friolera de tres décadas... En sus inicios era totalmente negro, excepto la base de mimbre, y así se pasó varios años hasta que su dueña se hartó y le dio una capa dorada cobriza, tal que así:
Pero, como suele pasar, la susodicha se hartó del tono metalizado y quiso darle color al auxiliar. Eligió un rosa fucsia, por eso de que su vida, y su casa, se crece con los tonos fuertes y alegres.

..., aunque había que matizar la estructura para no hartarnos pronto de la mesita. Así que se optó por el blanco para la forja. 
Y el resultado no pudo gustarnos más... 
¡Y parece que a Perico también le ha gustado! O quizás esté pensando cómo alcanzar nuestra pascuera rosa... ¡Quién sabe!
Con esta renovación de color os dejamos hasta el lunes.
¡FELIZ FIN DE SEMANA!