Limpieza de un antiguo celemín de grano
Los antiguos enseres de campo son objetos muy apetecidos por los decoradores, específicamente un antiguo celemín de grano, ya que este tiene características, tales como: rústicos, singulares, a menudo fabricados en buena madera, se convierten en adornos fuera de lo corriente y con un especial atractivo. Si nos preguntaran los requisitos del artilugio ideal, probablemente diríamos que debe ser de tamaño medio, fabricado en madera, y apto para nuevos usos.
Los tres factores se cumplen en un antiguo celemín de grano, que nos han confiado para restaurar. Después de sopesar todas las opciones, hemos decidido realizar una meticulosa limpieza, sin abordar de momento la recomposición de las tablas rotas. Los estragos del uso continuado aumentan la belleza de este viejo y sufrido utensilio de medida.
Los productos y materiales que vamos a utilizar, con el protagonista de la tarea. Tras varias consultas a expertos restauradores, hemos decidido proceder a un decapado, aunque la madera del celemín no está pintada ni barnizada. Dado que el líquido decapante es muy abrasivo, recopilamos todos los elementos de seguridad, empezando por las gafas y los guantes.












Y aquí tenemos por fin nuestro celemín, aseado, rejuvenecido y dispuesto para desempeñar nuevas funciones, ahora como revistero de salón. ¿Os imagináis la cara de los jornaleros que lo utilizaron, si pudieran verlo así?
