

El nivel de cloro en la piscina debe oscilar entre 1 y 1,4 partes por millón, eso sí, siempre debemos tener en cuenta las indicaciones del fabricante del producto que hayamos escogido. Es aconsejable duplicar la cantidad de cloro cuando la piscina se expone a agresiones como la lluvia o el tránsito de mucha gente.
Es muy importante que tanto el cloro como cualquier otro producto químico usado para la limpieza y mantenimiento de la piscina estén homologados por la Consejería de Sanidad y contengan una clara especificación de su uso y número de homologación.

- Cloro en pastillas: es el más utilizado, se disuelve lentamente, es ideal para una cloración diaria y ofrece la mayor concentración de cloro disponible. Se coloca en los skimers, de este modo no dañaremos el color del gresite, ni entorpeceremos a la barredera.
- Cloro en polvo: es de disolución rápida y se puede dosificar directamente en la piscina. Podemos aplicarlo en sobre los focos de suciedad y ofrece un 62% de cloro disponible.
- Cloro líquido: es tan popular como económico, de acción instantánea y perfecto para tratamientos de shock que requieren una actuación inmediata.

2. Protección prolongada.
3. Estabilizador incorporado.
4. 100% activo.
5. Mantiene el pH.
6. Soluble.
7. compacto.
8. Seguro.
1. Efectividad germicida y alguicida.
2. Completamente soluble.
Aunque el cloro sea el elemento más generalizado, no es exclusivo en el mantenimiento de piscinas. Están comenzando a utilizarse otros productos como el bromo o el ozono como alternativa, sobre todo en piscinas climatizadas y cubiertas donde el ambiente es más húmedo y caluroso.

Si utilizamos productos floculantes para el mantenimiento de la piscina, conseguiremos concentrar pequeñas partículas en el agua, que, por su mayor peso, y tamaño se sedimentan en el fondo, pudiendo eliminarse con la barredera. De este modo, acabaremos con la suciedad, que, debido a su pequeño tamaño, no es recogida por el filtro de la depuradora. El floculante o sulfato de alúmina no es tóxico, pero es mejor no estar en contacto con él.
El nivel de pH de la piscina debe ser siempre el adecuado, y esto lo conseguiremos con un corrector o estabilizador. Si el nivel no es el recomendado, ya sea porque está alto o bajo, el cloro deja de actuar, por lo que el mantenimiento no estará siendo útil. Algunos síntomas de un mal reglaje del pH son el enturbiamiento del agua y los denominados 'ojos rojos'.
Los parámetros básicos para saber si el sostenimiento de nuestra piscina es el adecuado son los siguientes:

- Dureza total de 200 a 400 mg/l.
- Alcalinidad de 80 a 150 mg/l.
Es importante que durante la temporada de baño la depuradora funcione un mínimo de cuatro horas diarias. No debemos olvidar que tenemos que limpiar el filtro y los skimers una o más veces por semana, y que la arena del filtro de la depuradora no debe superar los 3 ó 4 años de uso.

- Enturbiamiento del agua: puede deberse a varios factores. Un nivel de pH superior a 8, lo que se subsanaría con un reductor del pH, o un problema en el filtro de arena de la depuradora.
- Agua con espuma: se debe a un exceso de producto antialgas en la piscina.
- Irritación de los ojos y la piel: si aparte de esto, se aprecia un olor desagradable a cloro, se trata de un nivel bajo de cloro libre. Si ocurre lo mismo, pero el agua no desprende ningún tipo de olor, es debido al exceso de cloro libre.