
Hace muchos años tuve que pintar una silla, la típica silla de mimbre que anda por casa. Fui a la tienda de pintura más cercana donde suelo ir siempre y compré pintura de spray; me gustó el resultado tanto el color como la calidad puesto que, expuesta a la intemperie en el porche de la entrada, la pintura protegió muy bien la fibra de mimbre y no se estropeó. Fue la única vez que pinté con spray.



Elegí pintar tres soportes distintos: una mesa de forja, un archivador de metal y una cesta de pesca hecha de mimbre. Puse un plástico muy grande para proteger el césped y empecé a pintar; aunque sea pequeño, lo bueno de pintar en el jardín es que, dispongo de un espacio al aire libre y que todo se seca muy rápido.
Para la cesta elegí un color (un azul precioso) y fue un proceso rotativo, para tratar de cubrir todos los ángulos. Dejé secar y listo. 
Para la mesa, fui un poco más creativa en el sentido que hice una mezcla de colores. Ya que las patas están más expuestas a la humedad, pinté con una pintura especializada para forja, color gris; le puse la segunda capa por defecto pero realmente, ya estaba todo cubierto nada más aplicar la primera.
Para la parte de arriba, pinté con un color rosa antiguo y para dar un detalle más creativo, puse cinta de carrocero en diagonal y pinté de blanco, tanto la repisa de arriba como la pequeña de abajo. 

En cuanto al archivador, usé el mismo blanco que la mesa para el sobre y el mismo azul que la cesta para pintar el cajón. Ha quedado muy bonito y protegido.
Reitero que tengo por costumbre pintar con brocha pero para un trabajo más rápido y que da buenos resultados porque la pintura cubre realmente bien, es verdad que en menos de dos horas, y teniendo en cuenta los tiempos de secado, tenía todo hecho y puesto en su sitio: habitación, entrada y terraza. 

