Las denominadas como casas pasivas son aquellas viviendas que están ideadas con una arquitectura que garantiza el mayor confort interior con la menor demanda energética. De este modo, se caracterizan por:
- Aprovechar la radiación solar para calentar el interior de la vivienda y las corrientes de aire naturales. Para ello suelen estar diseñadas con grandes ventanas orientadas al Sur. - Sus muros y ventanas tienen una gran capacidad aislante. - Las fachadas son muy estancas, impidiendo la entrada y salida descontrolada de aire. - Tienen instalaciones de recuperación de calor, para cuando se ventilan.
Diferencias entre una vivienda habitual y una casa pasiva
- El 80% de las viviendas habituales consumen entre 110 y 140 kWh/metro cuadrado al año en calefacción, 9 veces más que una casa pasiva (que consume 15 kWh/metro cuadrado).
- Las casas pasiva no necesitan abrir las ventanas para ventilar, pues tienen un sistema de ventilación mecánica. Esto permite reducir la pérdida de calor, así como los olores y ruidos.
- Los muros de las viviendas pasivas impiden el traspaso de aire, agua y contaminación, por lo que el interior es más saludable.
- La iluminación natural es una garantía.
- En este tipo de viviendas no se pasa ni frío ni calor.
¿Por qué elegir este tipo de viviendas?
1 Desde el punto de vista económico, pues aunque puedan resultan algo más caras en la construcción, su durabilidad y el consumo 9 veces menor anual hace que sean rentables. 2 En cuanto al confort, evitamos condensaciones, humedades, hongos, ruidos y demás elementos que afectan a nuestra salud. 3 Por normativa, las directivas europeas se dirigen a conseguir en 2050 el denominado Edificio de Energía Casi Nula, muy parecido a las casas pasivas.