El ruido en el trabajo o contaminación acústica es uno de los factores ambientales que causa más problemas de salud según la Organización Mundial de la Salud. Se estima que más de 1000 millones de personas en edades comprendidas entre los 12 y 35 años corren el riesgo de perder audición debido a la exposición prolongada y excesiva al ruido excesivo.
La exposición regular al ruido en el trabajo es una de las causas más habituales de pérdida de audición. Los trabajadores, especialmente en el sector de la construcción, están expuestos de forma habitual a ruidos excesivos. Para evitar la pérdida de audición es vital el uso de protectores auditivos adecuados.
El problema es que muchos trabajadores no tienen consciencia de las consecuencias del ruido en su salud auditiva, así como de los niveles que están permitidos y lo más importante, de las medidas que se pueden adoptar para prevenirlo.
El principal riesgo del ruido en el trabajo es derivar en una sordera. Tras la exposición continua al ruido aparece una sordera que inicialmente es temporal pero que con el tiempo se vuelve irreversible.
Seguidamente aparecen otros riesgos como el aumento de accidentes laborales vinculados al ruido. La contaminación acústica entorpece la comunicación, enmascara las señales de alerta y provoca que se desvíe la atención.
No obstante, debemos tener en cuenta de que la continua exposición al ruido, también causa otros problemas de salud como estrés, fatiga, irratibilidad, ansiedad y nerviosismo, entre otros. Problemas que pueden acabar afectando a nuestra salud seriamente.
Según la legislación actual los trabajadores estarán expuestos al ruido a partir de 80 decibelios. A partir de este nivel, se deben tomar las medidas preventivas que establece el Reglamento Laboral con la finalidad de proteger la salud auditiva de los trabajadores. El nivel máximo permitido es de 87 decibelios. Estos niveles no están permitidos salvo ciertas excepciones puntuales y justificadas.
La Ley de de Prevención de Riesgos Laborales determina el derecho de garantizar la salud de los trabajadores y obliga a las empresas a eliminar todos los riesgos laborales siempre que sea posible. En caso de que no sea posible, se obliga a adoptar las medidas preventivas necesarias para que la contaminación acústica no acabe afectando a la salud de los trabajadores. Por lo tanto, la empresa tiene la obligación de evaluar los riesgos, analizarlos y adoptar las medidas preventivas que sean necesarias para garantizar la salud de sus trabajadores.
Las medidas de prevención ante el ruido se pueden clasificar en dos tipos: