Por lo general, el lijado es el primer paso que se lleva a cabo a la hora de trabajar con piezas de madera, aunque también se utiliza para preparar otro tipo de superficies, como PVC, metal... El objetivo de esta fase del trabajo es alisar y limpiar el material, para prepararlo para su posterior manipulación: pintarlo, barnizarlo, decorarlo...
A la hora de lijar podemos emplear herramientas automáticas, que nos harán la tarea mucho más fácil y llevadera, o bien, si vamos a trabajar con superficies más pequeñas o con detalles pequeños, directamente con el papel de lija y la ayuda de un taco. En cualquier caso, hay varias cuestiones que hay que tener en cuenta a la hora de elegir el tipo de lija que usar.
De este modo, Heidi, autora del blog Los marcianos llegaron,nos cuenta algunas de las características que tenemos que valorar:
- El tipo de grano, es decir, el material abrasivo que se emplea. - El soporte - El número de grano, o lo que es lo mismo, el tamaño de las partículas de la lija. Cuanto menor sea, más abrasiva será. Esta característica será esencial a la hora de escoger la lija en función del material a tratar y el resultado que queramos obtener.
Así, si quieres conocer más detalles sobre el uso de los distintos tipos de lijas con la intención de escoger la más adecuada en cada caso: