
Aprender a lijar correctamente es fundamental para cualquier proyecto de bricolaje, ya que el buen lijado determina el éxito del pintado o barnizado de tus muebles y piezas de madera. En el mercado encontrarás una amplia variedad de lijas e instrumentos para lijar, cada uno diseñado para tareas específicas. Descubre cuál es la que más te conviene según tu proyecto.

El papel de lija tiene distintos grados de granulación, determinados por el tamaño de las partículas abrasivas. La escala va desde 600 (el más fino) hasta 30 (el más grueso). Cuanto más bajo sea el número, más fuerte y potente será la lija, ideal para eliminar capas gruesas de pintura o barniz antiguo.
Notarás que en el mercado se comercializan papeles de lija de distintos colores, pero el color no tiene ningún significado especial. La información real sobre el tipo y grado de lija la encontrarás impresa en el reverso del papel.
¿Cómo saber cuándo tienes un buen papel de lija? Una forma práctica de comprobar su calidad es doblándolo cuidadosamente. Si al hacerlo observas que se desprenden los granos abrasivos, especialmente por las líneas del doblado, entonces esa lija no es de buena calidad y los resultados serán deficientes.
Un papel de lija de calidad debe mantener sus granos adheridos incluso tras el doblado, garantizando un lijado uniforme y efectivo en todas las pasadas.

Según los expertos en restauración y carpintería, la clave para conseguir un buen pulido está en ir disminuyendo el grosor del grano gradualmente a medida que lijamos la pieza. Esto proporciona un acabado cada vez más fino y profesional.
Aquí te dejamos las recomendaciones de los especialistas según el tipo de trabajo:

Espuma de pulido. Disponible en distintos niveles de granulación (fina, media y gruesa), destaca por su flexibilidad extrema. Es perfecta para lijar muebles tallados, piezas con curvas irregulares y elementos decorativos. Puedes usarlas tanto en seco como húmedas.
Lana de acero. Como la espuma, es excelente para piezas con curvas. Sin embargo, evítala en maderas nobles como el roble, nogal o caoba, ya que si hay humedad, el acero puede reaccionar con la acidez de estas maderas y oscurecer la pieza.
Platos pulidores. Son pequeñas placas abrasivas montadas sobre un disco de fibra de vidrio. Ideales para eliminar pintura o barniz viejo rápidamente, funcionan a alta velocidad y vienen en diferentes grados de potencia según necesites.
Cepillos de alambre. Perfectos para eliminar capas gruesas de pintura o barniz resistente, o para lijar superficies oxidadas. También funcionan excelentemente para dar un aspecto rústico y envejecido a la madera maciza.
Muelas y escofinas. Se utilizan específicamente para perfilar, moldear o grabar detalles en la madera maciza, permitiendo crear acabados personalizados.
Lijadora de láminas. Consta de varias hojas de lija montadas en un cilindro. Son ideales para trabajar esquinas y zonas de difícil acceso donde otras herramientas no llegan.
¿Sabías que puedes adaptar tus herramientas existentes para lijar? También puedes convertir tu taladro o amolador angular en un potente instrumento de lijado. Solo necesitas añadir un plato flexible de lijado al taladro, y al amolador un accesorio especial (disponibles en la mayoría de las tiendas de mejoras para el hogar) para tener un equipo versátil y efectivo en casa.